PhiloBiblon 2021 n. 2 (marzo): Subastas y literatura castellana medieval. Una Crónica de Enrique IV manuscrita y tres impresos del s. XVI

Aunque no sea algo que nos ocupe de manera exhaustiva, sí suele ser frecuente que los miembros del proyecto PhiloBiblon indaguemos en los catálogos de las casas de subastas más conocidas. Es obvio que nuestro interés dista mucho de los coleccionistas que acuden a estas citas para engalanar sus bibliotecas privadas con diversas joyas literarias… ¡ya nos gustaría participar en la compra de alguna de ellas, pero nuestro presupuesto, individual y colectivo, no nos da para tanto!

Como es más que evidente, nuestro único propósito es el de incorporar los datos de nuevas fuentes que hasta ahora no tengamos registradas, a pesar del riesgo que ello supone porque, en cuestión de días, si la subasta sale bien para el vendedor, el objeto puede pasar a manos privadas, donde podría ser más difícil seguirle la pista. Aun así, vamos a repasar algunas sorpresas emanadas de estas modernas almonedas, como se las conocía en la Edad Media.

El catálogo 213 de la madrileña casa de subastas El Remate, en el que se describen los objetos subastados el pasado día 18 de marzo de 2021, presenta varios hallazgos destacables. El más importante es un códice de la Crónica de Enrique IV en una de sus dos versiones, la falsamente atribuida a Alonso de Palencia (BETA texid 1812), que es en realidad una mezcla de otras crónicas, incluyendo traducciones del original latino de Palencia. De esta versión, la del pseudo-Palencia, conocíamos hasta ahora 88 manuscritos; si sumamos esta cantidad a los 171 de la versión más extendida, a cargo de Diego Enríquez del Castillo (BETA texid 1485), obtendremos un resultado total de 259, lo que convierte a la Crónica de Enrique IV en la obra de la literatura medieval escrita en castellano que cuenta con un mayor número de fuentes primarias. Sin embargo, hay que notar que casi todas ellas son muy posteriores a la fecha de composición, tal como ejemplifica el códice que nos ocupa. En efecto, la presentación del catálogo de El Remate (nº 261, p. 31) reproduce una fotografía con el folio inicial, numerado como 1 en la esquina superior derecha. Inmediatamente se percibe la presencia en el lado derecho de algunas manchas debidas a la humedad, que han causado algún pequeño deterioro en las esquinas superior e inferior de ese mismo lado, pues presentan una mínima pérdida de texto a pesar de que el folio ha sido restaurado. También puede verse con claridad que se trata de una letra de hacia 1650.

Crónica de Enrique IV – Ejemplar subastado por El Remate. Cat. 213, p. 31, nº 261

Desde la perspectiva de nuestra base de datos, lo más interesante es que el examen del contenido de este manuscrito nos ha servido para identificarlo con uno de nuestros registros, BETA manid 6089, que hasta ahora se encuadraba en la categoría de “Desconocido”. ¿Cómo hemos podido emparejarlos? Porque, además de la crónica enriqueña, la pieza de la casa de subastas también contiene otra obra, la Vida de Juan Rodríguez del Padrón (BETA texid 4007), el conocido poeta gallego cuyas composiciones se encuentran en diversos cancioneros cuatrocentistas. Este texto a veces se ha considerado una invención del s. XIX (como hizo Keith Whinnom), aunque en otras ocasiones sí se ha querido ver cierto resabio medieval en él, o cuando menos renacentista (en opinión de Michel García). Pero dejando al margen el complejo asunto de la fecha de composición, nos interesa más destacar que el primer editor moderno de esta obra, Pedro José Pidal, marqués de Pidal, dijo haber tomado el texto “de un ejemplar de la Crónica M. S. de Enrique IV, de Alonso de Palencia, de letra como del siglo XVI, que tengo entre mis libros” (p. 17, n.). Y, como se lee en el catálogo de El Remate (nº 261, p. 31), el códice que se ofrece en subasta lleva el ex-libris de la biblioteca del marqués de Pidal, lo que certifica con toda seguridad que es ese mismo manuscrito que hasta hoy se consideraba perdido. Así pues, tenemos localizada una nueva fuente primaria de la Vida de Juan Rodríguez del Padrón, que se suma a las ya conocidas de la BNE (BETA manid 5661), que fue manejada por el hispanista Michel García; la de la Hispanic Society de Nueva York (BETA manid 3866), descrita por Charles Faulhaber; y la del Archivo de la Catedral de Palencia (BETA manid 6088), descubierta por Álvaro Bustos.

Una segunda obra subastada es un impreso al que el catálogo (nº 307, p. 37) describe como un fragmento de la traducción del Llibre de les dones, de Francesc Eximenis, vertido del catalán al castellano por el Padre Carmona (según Clausell Nácher) y que se imprimió en las prensas vallisoletanas de Juan de Villaquirán en el año 1542 con el título de Carro de las donas (BETA texid 10663).

Portada del ejemplar de la BNE perteneciente a la colección Usoz (U/791) (BETA copid 4006)

Por la descripción se deduce que se trata tan solo de la última parte, el Libro V, pues el título que se copia no es el que puede leerse en la imagen superior (el de la portada de toda la obra), sino el que se lee en la imagen inferior, que es únicamente el del “Libro quinto del libro llamado carro de las donas […] que tracta del aparejo que los christianos han de hazer para la muerte”. El catálogo también indica que lleva portada propia “arquitectónica de 4 maderas” y que el códice, aunque está cosido, no tiene encuadernación, probablemente porque el impreso original se fragmentó por deterioro. Así pues, este impreso parcial (BETA copid 9237) se une a los otros 19 ejemplares que nos consta conservados de esta edición (BETA manid 5564).

Inicio del Libro V del Carro de las donas, ejemplar de la BNE, colección Usoz (U/791)  (BETA copid 4006)

Otro de los libros subastados que hemos incorporado es un ejemplar de la Crónica ocampiana (BETA texid 1141), en concreto un ejemplar de la segunda edición (manid 6336), impresa en Zamora en 1543 por Juan Picardo, con la financiación de Juan Pedro Mussetti (copid 9244), tal como se lee en la p. 39, nº 324, del catálogo de El Remate. Su refundidor, Florián de Ocampo (BETA biod 2396), destaca por haber sido de los que simpatizó con la causa comunera en la guerra de las Comunidades (1520-1521), como indicó Bataillon. La presencia de sus obras en BETA, a pesar de que muchas de ellas exceden nuestro habitual año de corte cronológico (que es 1520), se debe sobre todo, a la compleja relación que sus escritos cronísticos tienen con la historiografía alfonsí, tal como ha estudiado María del Mar de Bustos.

Portada de la Crónica ocampiana (1543), ejemplar subastado por El Remate (BETA copid 9244)

Asimismo, la descripción del catálogo nº 370 (p. 44) se refiere a otro libro interesante y que prueba la popularidad de la que gozaban todavía a finales del Quinientos las obras jurídicas medievales. Se trata de Las Siete Partidas de Alfonso X el Sabio (BETA texid 1029), con la glosa del licenciado Gregorio López, impresas por Domingo de Portonariis Ursino en Salamanca durante el año 1576 (manid 6335). Se trata de una edición de diez tomos, corregida y aumentada con respecto a la anterior, de este mismo impresor, en el año 1565 (Palau 7092 y 7093), que contiene además un laberinto de adiciones de otros comentaristas, índices y tablas. Con la reproducción de la imagen de la portada de este impreso (copid 9240) terminamos nuestro primer excursus sobre subastas y literatura medieval castellana.

Portada del ejemplar de Las Siete Partidas con la glosa de Gregorio López (Salamanca, Domingo de Portonariis Ursino, 1576) (El Remate. Cat. 213, p. 44, nº 370; BETA copid 9240)

Óscar Perea Rodríguez
(PhiloBiblon BETAUniversity of San Francisco)

Obras citadas

Bataillon, Marcel, “Sur Florian Docampo”, Bulletin Hispanique, 25 (1923), pp. 33-55.

Bustos, Álvaro, “Poetas de cancionero (s. XV) y personajes literarios (s. XVI): un nuevo testimonio de la Historia de Juan Rodríguez”, en Poesía, poéticas y cultura literaria, eds. Andrea Zinato y Paola Bellomi, Como-Pavía, Ibis, 2018, pp. 41-55.

Bustos, María del Mar de, “La crónica de Ocampo y la tradición alfonsí en el siglo XVI”, en Alfonso X el Sabio y las crónicas de España, ed. Inés Fernández Ordóñez, Valladolid, Universidad de Valladolid, 2000, pp. 187-217.

Clausell Nácher, Carmen, Carro de las donas (Valladolid, 1542). Estudio preliminar y edición anotada, tesis doctoral dirigida por Alberto Blecua y Xavier Renedo, Barcelona, Universitat Autónoma, 2004.

El Remate subastas. Libros y manuscritos. Subasta 213, 18 de marzo de 2021.

García, Michel, “Vida de Juan Rodríguez del Padrón”, en Actas del IX Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas, ed. Sebastián Neumestier, Frankfurt, Vervuert, 1985, I, pp. 205-213.

Palau y Dulcet, Antonio, Manual del librero hispano-americano, Barcelona, Librería Antiquaria, 1923-1927, 7 vols.

Pidal, Pedro José, “Vida del trovador Juan Rodríguez del Padrón”, Revista de Madrid, 2 (1839), pp. 15-31.

Whinnom, Keith, “The Marquis of Pidal Vindicated: The Fictional Biography of Juan Rodríguez del Padrón”, La Corónica, 13 (1984), pp. 142-144.


Gemma Avenoza (1959-2021) In Memoriam.

Con un inmenso dolor en todas las personas que formamos PhiloBiblon, nos vemos en la triste obligación de anunciar el fallecimiento, el pasado viernes, 22 de enero, de nuestra amiga y colega Gemma Avenoza, catedrática de Filología Románica de la Universitat de Barcelona y directora de una de nuestras bibliografías, BITECA (Bibliografía de Textos Antics Catalans, Valencians i Balears).

Gemma, trabando en casa durante la pandemia (2020)

Gemma, barcelonesa de toda la vida, se licenció en Filología Hispánica en la Universitat de Barcelona en 1984, para pasar enseguida a interesarse por el que sería su tema predilecto en la docencia y en la investigación: el estudio de los manuscritos medievales románicos. Su preparación se coronó con su tesis doctoral, Repertori dels manuscrits en llengües romàniques conservats a biblioteques barcelonines (1989), bajo la dirección de su mentor y amigo, Vicenç Beltran. En este repertorio ya se desplegaron sus excepcionales dotes como investigadora, que le llevaron a ocupar un puesto de profesora asociada primero, y más tarde titular, en la Universidade de Santiago de Compostela. Allí participó en la fundación de la Asociación Hispánica de Literatura Medieval y fue durante muchos años editora del Boletín Bibliográfico de la AHLM, perteneciendo también a la junta directiva de esta asociación. Su talante generoso y su competencia en numerosos ámbitos y métodos de trabajo le hicieron ganarse de inmediato la amistad y el respeto de todos sus colegas de profesión.

Ya en ese mismo año de 1989 aceptó, junto con Vicenç, la tarea de encargarse de la Bibliography of Old Catalan Texts  (BOOCT) por la muerte de su compiladora, Beatrice Concheff. La primera edición de BOOCT (1985), concebida como complemento para la literatura medieval catalana a la Bibliography of Old Spanish Texts (BOOST), había sido compilado principalmente a base de fuentes secundarias y, por lo tanto, adolecía de muchas inexactitudes y olvidos. Así pues, Gemma y Vicenç (pronto secundados por la alumna de los dos, Lourdes Soriano), empezaron a sustituir las fichas de Concheff por otras mucho más precisas y detalladas, basadas en sus propias investigaciones in situ. El crecimiento de los registros de BITECA desde que ella comenzó a formar parte del equipo se ha enriquecido no solo en términos cuantitativos, sino, y tal vez sobre todo, cualitativos, pues sus descripciones codicológicas son de una precisión encomiable. A los viajes de investigación en la Península Ibérica sucedieron año tras año los viajes a América, Gran Bretaña, Francia, los Países Bajos, Italia, Alemania, Austria, Escandinavia, Rusia … Supo inspirar también en sus doctorandos la misma pasión por los manuscritos, y muchos han colaborado en BITECA, sobre todo Irene Capdevila, Francisco Crosas, Joan M. Perujo y Gloria Sabaté, amén de decenas de personas con contribuciones más puntuales. Hoy, después de treinta años de esfuerzo continuo, un altísimo porcentaje de los casi 3.500 manuscritos e impresos antiguos de la literatura catalana han sido descritos por el equipo de BITECA. Pero el dato que sobrecoge y que da buena cuenta de su casi infinita capacidad de trabajo es que alrededor de 2.000 de estas descripciones fueron hechas por la propia Gemma.

Con Charles Faulhaber ( a su der.) y Vicenç Beltran en el congreso de la North American Catalan Society, Berkeley 1991

En 1994 regresó a su alma mater, la Universitat de Barcelona, para permanecer allí durante el resto de su carrera académica. Además de continuar sus investigaciones sobre manuscritos, también se dedicó al estudio de las traducciones catalana y castellana de Valerio Máximo, del Josifón, la Biblia de Ajuda y las versiones bíblicas en general, pasando por el inventario de las fuentes de Eiximenis y de otros autores de poesía cancioneril. En todo este recorrido no dejó de aprovisionar a amigos y a colegas con datos de sus exploraciones en bibliotecas y archivos de todo el mundo.

Gemma en la Österreichische Nationalbibliothek de Viena (2015)

En esta misma línea, durante los últimos tiempos Gemma se dedicó al estudio de los fragmentos y así pudo identificar traducciones y versiones desconocidas de numerosas obras medievales, desde biblias catalanas y castellanas hasta textos alfonsíes. Hace apenas unas semanas, en diciembre de 2020, la enfermedad que sufría no fue óbice para que entregase, junto a Lourdes Soriano, una solicitud para un proyecto de investigación titulado Tras la pista de la literatura perdida: fragmentos de obras medievales romances procedentes de archivos eclesiásticos y de la Inquisición (Folia recepta). Su inmensa y natural curiosidad científica la guió hacia el hallazgo y la edición de textos antiguos ignorados en prosa y verso, en catalán, castellano, gallego, portugués y occitano. Es por ello que sus trabajos, tan abundantes como diversos, han sido fértiles en sugerencias y descubrimientos, que a buen seguro serán utilizados cada vez más por estudiantes y colegas, al estar tales datos disponibles tanto en la red a través de PhiloBiblon como en la versión impresa de BITECA.

Gemma, entre Vicenç Beltrán y Lourdes Soriano, en la presentación de la versión impresa de BITECA (Valencia, 2014)

Asimismo, en el año 2015, Gemma se encargó de diseñar, junto a Charles Faulhaber, el primero de los Seminarios PhiloBiblon, celebrado en San Millán de la Cogolla gracias a Carlos Alvar y a la Fundación San Millán. Destinado a la formación de jóvenes doctores en la investigación codicológica y bibliográfica, estos seminarios han servido para que docenas de investigadores hayan podido disfrutar de sus lecciones magistrales sobre codicología, como prueba este breve ejemplo.

Es imposible describir con palabras el vacío que deja Gemma entre todos los que tuvimos la suerte de conocerla y de trabajar con ella. Nuestro pensamiento está con su esposo, Xavier, y con su hija, Clara, así como con todos sus familiares y amigos. Más allá de su encomiable magisterio, de sus trabajos de investigación y de su amor por los manuscritos medievales, que perdurarán en el tiempo, vamos a echar mucho de menos su abierta y franca sonrisa, su personalidad exuberante, su buen humor y sus ocurrencias sobre la vida cotidiana fuera de aulas y bibliotecas, así como el degustar con ella, entre vinos y cervezas, unos buenos platos de comida casera en su querido Malasang. En todas aquellas veladas de la academia y fuera de la academia, tú fuiste siempre la mejor compañía, Gemma. Descansa en paz.

BETA
Charles B. Faulhaber, University of California, Berkeley
Ángel Gómez Moreno, Universidad Complutense de Madrid
Nicasio Salvador Miguel, Universidad Complutense de Madrid
Antonio Cortijo, University of California, Santa Barbara
María Morrás, Universitat Pompeu Fabra / Oxford University
Óscar Perea Rodríguez, University of San Francisco
Álvaro Bustos Táuler, Universidad Complutense de Madrid
José Luis Gonzalo Sánchez-Molero, Universidad Complutense de Madrid

BITAGAP
Arthur L-F. Askins, University of California, Berkeley
Harvey L. Sharrer, University of California, Santa Barbara
Martha E. Schaffer, University of San Francisco
Cristina Sobral, Universidade de Lisboa
Pedro Pinto, Universidade Nova de Lisboa
Filipe Alves Moreira, Universidade do Porto
Mariña Arbor Aldea, Universidade de Santiago de Compostela
Maria de Lurdes Rosa, Universidade Nova de Lisboa
Ricardo Pichel. Universidad de Alcalá

BITECA
Lourdes Soriano, Universitat de Barcelona
Vicenç Beltran, Universitat de Barcelona – Università di Roma “La Sapienza”

BIPA
José J. Labrador Herraiz, Cleveland State University
Ralph DiFranco, University of Denver


PhiloBiblon 2021 n. 1 (enero): Amistad, amor y amorío en el Tratado de amor atribuido a Juan de Mena y en el Compendio de la Ética nicomáquea

La celebración de la natividad de Jesús propicia estas reflexiones sobre las especies cuatrocentistas de amor. Inspira asimismo la genealogía del concepto de “amorío” y sus similitudes con lo que podemos sentir en las relaciones entre desiguales; como la adoración de los magos de oriente ante un recién nacido o la del cantante amateur ante el motete Videntes stellam de Poulenc tras la conjunción de Júpiter y Saturno el mes pasado. Entre una natividad y una epifanía sometidas a restricciones y a miedo pandémico, crece una resemantización del término “amorío”.

1.- En el manuscrito del Tratado de amor (BnF esp. 295 [BETA manid 2478] atribuido por una mano moderna a Juan de Mena (1411-1456), se diferencian tres especies del género amoroso: “E de aquéste son tres maneras: amistad, dilectión, que es amorío, e amor” (Valero 2001: 35). Propósito de esta nota es profundizar en el estudio del contexto filosófico cuatrocentista del que surgió el Tratado de amor (Piña 2015) y añadir una más al listado de influencias ya analizadas en el Tratado: Boecio, Estacio, Lucano, Ovidio, Tibulo o Virgilio. Añadiremos, concretamente, las ideas aristotélicas de las que pudo nutrirse el autor para elaborar el trivisi amoroso. Señalaremos, en especial, las doctrinas aristotélicas divulgadas a lo largo de la Península Ibérica por el Compendio de la Ética nicomáquea (ca. 1463-64), no como fuente, sino como manifestación coetánea de la problemática conceptual latente en el Tratado de amor. Plantearemos velozmente la cuestión y dejaremos para otra epifanía el desarrollo de la misma.

Desde la lógica aristotélica y desde su concepto de sinonimia, entendida como pertenencia a un mismo conjunto de cosas con la misma definición, según Categorías (1a6-7) (Aristóteles 1983: 10-11), podemos entender la problemática inicial del Tratado: “amor”, “amistad” y “amorío” pertenecerían a un mismo conjunto y serían estudiados por la “moral dotrina”, es decir, por la ética. Sin embargo, el nombre de “amor” designaría a dos especies diversas: una moral y otra pasional; y, por tanto, “amor” sería un término equívoco—homónimo en jerga aristotélica. Por consiguiente, el amor moral y el amor lascivo solo tendrían en común el nombre y no la definición. Concretamente, las especies de la amistad y del amorío harían que se incluyera a una pequeña parte del amor en la esfera de la moral, es decir, en la esfera de los hábitos laudables. El resto “más es lasçiva cosa que moral por la mayor parte” (Valero 2001: 35). De aquí que en el Tratado estén en juego dos títulos distintos: (1) el nombre de todo un género y (2) la definición de “amor”.

Por lo que respecta al nombre del género, la vacilación terminológica del Tratado es un síntoma de la lucha por conquistar el hiperónimo de la relación humana por excelencia. Si bien “amicitia” era el hiperónimo para el obispo de Lincoln Robert Grosseteste (1168-1253) en su traducción de la Ética nicomáquea, ya no lo será para Leonardo Bruni (1370-1444), quien distinguirá entre la pasión del “amor” y la virtud de la “amicitia” en su Nova Translatio (Cuenca 2019: 90-92). El Tratado parece reflejar este movimiento léxico mediante una sinécdoque, ya que utiliza el término “amor” como parte y todo, como hipónimo e hiperónimo. La especie del amor asume el rango de género en detrimento de las otras dos especies, o sea, en detrimento de la amistad y del amorío.

En referencia a su definición, el Tratado opta por una solución pragmática y moderna: el uso del término es distinto en diversos ámbitos y, por ende, su definición también. En el párrafo siguiente leeremos que tanto el Tratado como el Compendio distinguen el uso vulgar/pasional y el uso moral en sentido escolástico. Subrayemos que ambos textos gozaron de difusión extrauniversitaria en ambientes cortesanos, si es correcta la interpretación de Heusch acerca del Tratado, “une oeuvre qui nous semble plus proche de ce badinage de cour que de la mouvance purement universitaire” (Heusch 1993: 678). Por su parte, Alvar situaría la composición del Tratado de amor en el período de formación de Juan de Mena en una Universidad de Salamanca impregnada de aristotelismo (Alvar 1992: 159-65). Aun cuando no se haya podido corroborar la autoría de Juan de Mena, la influencia del aristotelismo en el Tratado de amor se podría haber ejercido por vías extrauniversitarias; de tal manera que las ideas de la elección voluntaria y de la naturalidad del placer no reflejarían solamente la influencia ovidiana, sino también del Naturalismo (Piña 2015) y de la teoría aristotélica de la virtud. Veamos algunas correspondencias entre ambos textos.

2.- En el capítulo cuarto del octavo libro del Compendio de la Ética nicomáquea podemos leer que “la amistad es semblante del hábito virtuoso, que la amación—que vulgarmente dizen amor—resembla a la passión, car la amistança es con elección e con razón e la amor o amación puede ser fuera de aquella” (Cuenca 2017: 167).

Este fragmento del Compendio concuerda con el Tratado de amor al distinguir entre la amistad y el amor, o lo que “llama el vulgo amor”. Subrayamos que tanto el Compendio como el Tratado inciden en el uso vulgar del término “amor”. En su tesis doctoral, Heusch explica que para Juan de Mena “vulgar” se puede referir a la utilización del vocablo en ámbitos extrauniversitarios, podemos añadir que para el Compendio también; específicamente se puede referir al uso del término en las lenguas vulgares, más allá del latín escolástico. En nuestro contexto de volgarizzamenti, la diferencia fundamental entre los términos “amor” y “amistad” sería que el primero es una pasión, mientras que el segundo es un hábito virtuoso y, por ello, sería fruto de la elección. Por ello, al ser amor la pasión incontrolable por antonomasia, “todas las otras passiones libidinosas e venéreas llama el vulgo amor” (Valero 2001: 35). La solución del Tratado es distinguir entre el amor moral y el amor lascivo, que quedaría fuera del control racional. La condición de control del amor suscita aporías no solo en el Tratado sino también en el mismo Aristóteles, ya que el Estagirita incluye el término φιλία en el listado de las pasiones en el libro II de la Ética nicomáquea y, en cambio, la considera virtud o “algo con virtud” en el libro VIII (Cuenca 2019). Recordemos que las virtudes son elogiables, porque requieren habituación, esfuerzo firme y elección, mientras que las pasiones, salvo pocas excepciones como la vergüenza, no son elogiables ni vituperables al no ser elegibles. Por ello, considerar la φιλία como pasión y como hábito virtuoso supone un error categorial en la misma obra aristotélica, explicable en parte por la polisemia del verbo φιλέω. Por su parte, el Tratado reproduce este error categorial al afirmar que “el hábito electivo de amor viene en ábito de elegir antes al virtuoso que a otro” (Valero 2001: 37-38). De esta afirmación se sigue que el término “virtud” en el Tratado se usaría en su significado aristotélico y no solo “dans son acception chevaleresque, c’est-à-dire la renommée, la « fama »” (Heusch 1993: 525). Si bien, escolásticamente hablando, el autor del Tratado tendría que haber utilizado el vocablo “amistad” para referirse al hábito, pero, como ha indicado anteriormente, “non me vaca tiempo para escrivir de una tan prolixa materia”, es decir, de la materia de la amistad (Valero 2001: 35-36). Por tanto, el autor del Tratado limita el tema de su disertación al amor y propone como solución considerarlo como “un medio de passión agradable” (Valero 2001: 35); es decir, en tanto pasión mediana, un cierto tipo de amor se podría calificar de virtuoso desde la perspectiva ética aristotélica que considera que medietas est virtus.

La elección, de todos modos, guiaría la formación de los hábitos virtuosos consolidando una respuesta habitual ante las pasiones que, generalmente, no serían ni viciosas ni virtuosas en sí mismas. Esta respuesta acostumbrada, o “moral” en sentido etimológico, es la que explica el incipit del Tratado del cordobés:

“Hablar de amor más es lasçiva cosa que moral por la mayor parte, aunque la amistad e dilectión, que es amorío, mienbros la fazen de la moral dotrina” (Valero 2001: 35).

Paris: BnF Espagnol 295, g. 71r

La amistad y el amorío, en tanto especies de amor, al ser fruto de la elección habitual, cumplirían el requisito para ser consideradas morales en sentido etimológico, es decir, habituales. Por ende, estas dos especies de amor permitirían a todo el género ostentar el título de “miembro de la moral dotrina”. De todos modos, contra lo que advirtió Heusch (1993: 503), “cela signifierait que la morale se résume à l’étude de l’habitus et de la vertu, excluant celle des passions”, el Tratado modificaría las divisiones aristotélicas de los procesos anímicos y consideraría que la pasión del amor mediano o centrado podría incluirse dentro del ámbito de estudio de la filosofía moral. Convendría añadir que estas sutilezas categoriales podrían interesar tal vez más a los críticos del 2021 que al autor del Tratado de amor, “sans doute meilleur poète qu’artien” (Heusch 1993: 524).

3.- En relación con el uso del término “amorío”, en el capítulo cuarto del noveno libro del Compendio leemos que “a unos parece que las obras que hombre faze a los amigos provengan de la amor que hombre tiene a sí mesmo e por aquel fin faze todas las cosas que faze. Otros dizen que no, mas que hombre faze bien a los amigos sin respecto alguno e que solamente hombre quiere la salud de los amigos e que les vaya bien. E tal es el amorío de la madre con fijos e de muchos con sus amigos” (Cuenca 2017: 189). Además, en el capítulo séptimo del libro noveno, añade que “los que fazen el beneficio aman más (…) e de tal amorío algunos han dado razón diziendo que es assí como los que emprestan dineros, que los crehedores aman la salud de aquellos que les son obligados”. (Cuenca 2017: 194).

Madrid: BNE MSS 4514 f. 72v (BETA manid 1474)

Además, en el capítulo séptimo del libro noveno, añade que “los que fazen el beneficio aman más (…) e de tal amorío algunos han dado razón diziendo que es assí como los que emprestan dineros, que los crehedores aman la salud de aquellos que les son obligados”. (Cuenca 2017: 194).

Madrid: BNE MSS 7076 f. 55v (BNE manid 1475)

Los ejemplos aducidos en el Compendio para aclarar qué es el “amorío” hacen referencia más bien a la benevolencia de las madres y a la beneficiencia de los potentados que a la pasión obsesiva de los amantes. Por ello, podríamos sugerir una concordancia con el Tratado, ya que ambos textos emplean “amorío” para las relaciones entre desiguales. Podríamos apuntalar nuestra hipótesis con una de las primeras referencias al término “amorío” en castellano, a saber, con las Partidas  de Alfonso X: “Dios la honro [la fiesta de la cena et de la crisma] por su cuerpo mesmo, faciendo en tal dia corte de sus vasallos et de sus amigos, et comiendo con ellos, que es cosa en que se demuestra grant amorio de amigo et mayormiente de señor a vasallos” (Alfonso X 1843: Partida I, título 4, ley 50). Si enfatizamos el adverbio “mayormiente”, podemos entender que el amorío se da sobre todo del señor al vasallo, es decir, en las relaciones entre desiguales, en que el superior espera recibir el respeto debido a su mayor dignidad. Posteriormente, en el cuatrocientos también se podría entender “amorío” como el reconocimiento esperado por el superior por los dos testimonios aquí analizados: (i) por el desequilibrio de las relaciones entre desiguales del Compendio, (ii) por la dilección divina del Tratado, dilección proyectada en la relación desigual por excelencia: la relación del Creador con la criatura (Sère 2019: 26-27). Por eso, el amorío, en tanto dilección, es “divino amor” en el Tratado de amor (Valero 2001: 36), ya que no puede darse la amistad entre los sumamente diferentes, como diría Alberto Magno: “Si multa fiat distantia, non remanet [amicitia] nec unus dignificat alium amicitia sua, sicut maxime patet in diis et regibus qui maxime distant, et ideo non sunt amici” (Sère 2019: 25). Ni con reyes ni con dioses puede haber amistad. ¿Qué hay entonces entre los desiguales? Hay amorío según el castellano del Tratado y el castellano con aragonesismos del Compendio. En la versión catalana no hay un término específico para “amorío” y se vierte como “amor”.

El amorío, entonces, podría reflejar lo relativo (τo πρός τι) al estado anímico propio de la plegaria Miserere mei. Es decir, sin la criatura proyectando su deuda infinita no existiría el amorío del Creador, como una proyección hipertrofiada de la gratitud debida del hijo para con la madre, según el símil del Compendio. En este sentido, una sociedad jerarquizada como la medieval podía proponer lo nombrado por el “amorío” como paradigma del amor, en tanto paradigma de la desigualdad (Sère 2007), como el trobador pregador respecto a la midons. Por contra, la amistad entre iguales suscitaría una serie de aporías difícilmente salvables, por ejemplo, mediante artefactos conceptuales como la noción de Alberto Magno de “amatio analoga” (Sère 2019: 28). La aportación léxica peninsular a esta enrevesada cuestión anímica es una etiqueta que distinga a las relaciones entre desiguales de las pasiones amorosas y de la camaradería igualitaria: la etiqueta del amorío.

Para acortar la distancia con el amorío medieval, podemos evocar el lema psicoanalítico convertido hoy en cultura popular a través de los sobres del azucarillo del café: amar es dar algo que no se tiene a alguien que no lo necesita. O, tal vez, sí lo necesitaría, si empleamos el utillaje conceptual de la categoría aristotélica de lo relativo (τo πρός τι), ya que sin el que se siente deudor no existiría el condonador de la deuda. El amorío reflejaría ese distancia insalvable con lo amado, fruto del desequilibrio, fruto del empequeñecimiento, fruto de la conmiseración.

Es más, para que la relación de amorío sea exitosa tiene que ser elegida. Por ello, el Aquinate—al comentar el pasaje de la Ética nicomáquea anteriormente citado a través del Compendio, paso dedicado al amorío del prestamista y a la cuestión de sus diferencias con el mero benefactor—, establece la relación etimológica, de raigambre isidoriana (Liber VIII: De Ecclesia et Sectis: II De religione et fide), entre “dilectio” y “electio”, entre dilección y elección; de tal manera que la dilección tendría que ser elegida, mientras que la pasión del amor no, al ser efecto del apetito sensible: “Accommodantes enim non amant illos quibus accommodant, sed quod volunt eos conservari in esse non est ex amore, sed propter lucrum; sed benefactores amant, secundum appetitum sensitivum, et diligunt, secundum electionem, eos qui ab eis bona recipiunt, etiam si in nullo sint eis utiles in praesenti nec expectent aliquam utilitatem in futuro” (Tomás de Aquino 1969: 524).

El acuerdo mutuo y el ósculo de la ceremonia del vasallaje podría ser la representación visual del amorío en términos feudales, mientras que la plegaria del Miserere mei podría ser la representación auditiva de la dilección en términos religiosos. El éxito de ambas representaciones se basaba en la libre elección y aceptación de una jerarquía. ¿Libre? El desmoronamiento moderno de las jerarquías intentará acabar con esa libertad para aceptar la sumisión.

4.- En suma, desde la tradición aristotélica se podría sugerir una distinción para los tres elementos del trivisi del Tratado de amor, ya que se podría diferenciar entre la pasión del “amor”, la virtud de la “amistad” entre iguales y el “amorío” de las relaciones entre desiguales; sean estas interesadas como las del acreedor y el deudor, desinteresadas como las de la madre y el hijo o como las del creador y la criatura. Las combinaciones de estas tres especies son tan variadas a lo largo de la historia conceptual europea que solamente las podemos esbozar aquí.

Salvador Cuenca

Bibliografía

Alvar 1992: Carlos Alvar, “A propósito del Tratado de amor atribuido a Juan de Mena”. En Historias y ficciones. Coloquio sobre la literatura del siglo XV, ed. R. Beltran, J. L. Canet, and J.L. Sirera. Valencia: Universitat de València: 159-65.

Alfonso X 1843: Las sietes partidas del rey don Alfonso el Sabio. París: Lecointe y Lasserre eds. [consultado el 5 de enero de 2021

Aristóteles 1983: Aristóteles, Categorías. Valencia: Teorema.

Cuenca 2017: Salvador Cuenca (ed.), Compendio de la Ética nicomáquea. Zaragoza: Prensas de la Universidad de Zaragoza.

Cuenca 2019: Salvador Cuenca, “Φιλία › amor, amicitia › ¿amor, amistança, amicicia o amistad? Las traducciones de φιλία en las traslaciones hispánicas de la Ética a Nicómaco en el siglo XV”. Cahiers d’études hispaniques medievales, 42, p. 85-95.

Heusch 1993: Carlos Heusch, La philosophie de l’amour dans l’Espagne du XVe siècle. Littératures. Paris: Université de la Sorbonne nouvelle – Paris III [consultado el 25 de diciembre de 2020]

Piña 2015: Marucha Claudia Piña Pérez, “El Tratado de amor atribuido a Juan de Mena en el contexto de los tratados filosófico morales del siglo XV”, en Juan de Mena: de letrado a poeta, ed. Cristina Moya. Rochester: Boydell & Brewer: 117-28.

Sère 2007: Bénédicte Sère, Penser l’amitié au Moyen Âge. Étude historique des commentaires sur les livres VIII et IX de l’Éthique à Nicomaque (XIIIe-XVe siècle). Turnhout: Brepols.

Sère 2019: Bénédicte Sère, “Amitié et hiérarchie. Une histoire de l’équilibre affectif”. Cahiers d’études hispaniques medievales, 42, p. 19-32.

Tomás de Aquino 1969: Sancti Thomae de Aquino Opera Omnia, Sententia libri ethicorum, XLVII, vol. 2. Romae: Ad Sancta Sabinae.

Valero 2001: Juan Miguel Valero (ed.), ¿Juan de Mena? Tratado de amor. En Tratados de amor en el entorno de la Celestina (Siglos XV-XVI), coord. Pedro M. Cátedra. Madrid: Sociedad Estatal España Nuevo Milenio; 31-49.


Un incunable desconocido (Sevilla: Ungut y Polonus, 1492) en Princeton: ¿un vocabulario romance latín de Alfonso de Palencia?

El anónimo Vocabulario en romance y en latín del s. XV que transmite el MS escurialense f-II-10 (BETA manid 1470) ha recibido casi nula atención por parte de la crítica. Un descubrimiento reciente, sin embargo, ha cambiado el panorama. La historia casi inverosímil del hallazgo, así como sus implicancias para la historia de la lengua castellana, del libro antiguo y la lexicografía, meritan el siguiente racconto.

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PhiloBiblon 2020 n. 6 (Noviembre): El epitafio del rey de Chipre en Portugal

Para Maria de Lurdes Rosa

En el último post exploramos las vicisitudes del epitafio del rey de Chipre en sus dos versiones desde su aparición en el Libro áureo de Marco Aurelio emperador de Fray Antonio de Guevara a través de dos manuscritos y un impreso en España (1619) y otro en Portugal (1730).

Para recordar, citando ese post: “el epitafio proviene de las obras del fabulista Fray Antonio de Guevara, en este caso de su Libro áureo de Marco Aurelio emperador, cuya editio princeps salió en 1528, y de la refundición de aquella obra en el Relox de principes en 1529. A falta de facsímiles digitales de las dos editiones principes, ofrecemos los dos textos según la edición de las Obras completas  de Guevara de Emilio Blanco. Nótese que las citas atribuidas a Aristóteles y Tholomeo Arsacides también se encuentran en el Relox de príncipes (lib III caps. lv y lvii).

He aquí el texto del epitafio del desconocido rey de Chipre en el Libro áureo (lib. I carta x):

Siendo yo de edad de treinta y siete años, en la isla de Cethin, que agora es Chipre, tuve un invierno y ay allí un monte que se llama Archadio, en el qual sobre quatro columnas está un sepulchro de un rey muy famoso en vida y piadoso en clemençia, y como me dixesen que tenía unas palabras en derredor escriptas en letras griegas, fui allá por ver tal antigüedad, y las letras dezían esto:

Yo para mí siempre tomé este consejo:

Lo que pude hazer por bien, nunca lo hize por mal.
Lo que pude alcançar con paz, nunca lo tomé por guerra.
Los que pude vençer por ruegos, nunca los espanté con amenazas.
Lo que pude remediar secreto, nunca lo castigué público.
Lo que pude corregir con avisos, nunca los lastimé con açotes.
Lo que castigué en público, primero lo avisé en secreto.
Y finalmente, jamás castigué una cosa sin que primero no huviese perdonado quatro.
Yo tengo dolor por lo que castigué y gran alegría por lo que perdoné.
Porque nascí como hombre, mi carne comen aquí los gusanos; y porque biví como virtuoso, descansó mi spíritu con los dioses.

Antonio de Guevara. Obras completas .  I:270.
Ed electrónica del Proyecto Filosofia en español

Y ahora veámoslo en el Relox de principes  (lib. III cap. viii):

Teniendo edad de treynta y siete años halléme un invierno en la ysla de Cethim, que agora se llama Chipre, en la qual ay un monte pequeño (aunque fragoso) que se llama el monte Archadio, do se cría la yerva flabia, de la qual dizen los antiguos que, si la cortan, destila de sí sangre, y aquella sangre aprovecha para que si ensangrientan a una persona con ella estando caliente (aunque no quiera), os ha de amar; y si la untan con sangre fría, os ha de aborrescer. Desto desta yerva no pongas en ello dubda, ca yo hize la esperiencia, en que unté con aquella sangre a una persona, la qual primero perdió la vida que no el amor de mi persona. Uvo en aquella ysla un rey muy exemplar en vida y muy famoso en clemencia, aunque es verdad que por escripto ni por palabra no pude saber el nombre que tenía, mas de quanto estava sepultado sobre quatro colunas en un sepulcro marmóreo, y en torno del sepulchro estava un letrero escripto en griego, y muy antiguo, el qual entre otras muchas cosas dezía estas palabras:

Todo el tiempo que los inmortales dioses me dieron vida, ésta fue la orden que tuve en governar a mi república.

Lo que pude hazer por bien, nunca lo hize por mal.
Lo que pude alcançar con paz, nunca lo tomé por guerra.
A los que pude vencer con ruegos, nunca los espanté con amenazas.
Lo que pude remediar secreto, nunca lo castigué en público.
A los que pude corregir con avisos, nunca los lastimé con açotes.
A ninguno jamás castigué en público, que primero no le avisasse en secreto.
Nunca consentí a mi lengua que dixesse mentiras, ni permití a mis orejas que oyessen lisonjas.
Refrené a mi coraçón a que no desseasse lo ajeno y persuadíle a que se contentasse con lo suyo proprio. [669]
Velé por consolar a los amigos y desveléme por no tener enemigos.
Ni fui pródigo en gastar, ni cobdicioso en rescebir.
Nunca de una cosa hize castigo sin que primero no perdonasse quatro.
De lo que castigué tengo pena y por lo que perdoné tengo alegría.
Nascí hombre entre los hombres y por esso comen mis carnes aquí los gusanos.
Fui virtuoso entre los virtuosos y por esso descansa mi espíritu con los dioses.

Antonio de Guevara. Obras completas .  II:668-69.
Ed electrónica del Proyecto Filosofia en español

Emilio Blanco, en su edición anotada del Relox de príncipes de 1994 (Madrid: ABL editor), pp. 730-31), ya señaló la ampliación de la versión del Relox de príncipes. Ahora, será difícil fijar la fuente concreta de cualquiera de estos testimonios posteriores por la contaminación textual entre [las ediciones del’] Libro áureo y el Relox de príncipes. Señala Blanco (p. xiv): “Si la práctica editorial fue poco escrupulosa con los títulos, aún lo fue menos con los textos, porque también desde bien temprano va a mezclar unos y otros bajo cualquiera de las dos denominaciones”. Menciona concretamente la edición valenciana del Libro áureo del 6 de marzo de 1532, en las prensas de Juan Navarro, la novena de las ediciones conocidas a tan solo cuatro años de la princeps. De hecho, el epitafio allí ya es el ampliado del Relox de príncipes:

Fr. Antonio de Guevara. Libro áureo de Marco Aurelio (Valencia: Juan Navarro, 1532), f. 78va.
Universidad Complutense de Madrid: Biblioteca Histórica “Marqués de Valdecilla”, BH FLL Res.1132

Uuo en aquella isla vn rey | muy exem|plar en vida/y  muy famoso en | clemencia/aunque es verdad que por escri|to ni por palabra no pude saber el nom|bre que tenia/mas de quãto estaua sepul|tado sobre quatro colunas en vn sepul|cro marmoreo/y en torno del sepulchro | estaua vn letrero escrito en griego y muy | antiguo/el qual entre otras muchas co|sas dezia estas palabras.

⸿ Todo el tiempo que los immortales dio|ses me dieron vida/esta fue la orden que | tuue en gouernar mi republica.
⸿ Lo que pude hazer por bien nunca lo | hize por mal.
⸿ Lo que pude alcançar con paz:nunca | lo tome por guerra.
⸿ A los que pude vencer con ruegos:nun|ca los espante con amenazas.
⸿ Lo que pude remediar secreto:nunca | lo castigue en publico.
⸿ A los que pude corregir con auiso:nun|ca los lastime con açotes.
⸿ A ninguno jamas castigue en publico | que primero no le auisasse en secreto.
⸿ Nunca consenti a mi lengua que dixes|se mentiras/ni permiti a mis orejas que | oyessen lisonjas.
⸿ Refrene a mi coraçon/a que no desse|asse lo ageno/y persuadile a que se cõten|tasse con lo suyo propio.
⸿ Uele por consolar a los amigos /y de|sueleme por no tener enemigos.
⸿ Ni fui prodigo en gastar /ni codicioso | en rescebir.
⸿ Nunca de vna cosa hize castigo sinque | primero no perdonasse quatro.
⸿ De lo que castigue tengo pena/y por | loque perdone tengo alegria.
⸿ Nasci hombre entre los hombres/y | poresso comen mis carnes aqui los gusa|nos.
⸿ Fui virtuoso entre los virtuosos / y por esso descãsa mi spiritu cõ los dioses.”

El mismo texto, basado en la versión del Relox de principes, apareció en un impreso portugués en 1730:

Chronica do muito alto, e muito esclarecido Principe D. Sebastião (Lisboa, 1730), pp. 371-72

O que pude fazer por bem, nunca o fiz por mal.
O que pude alcançar por paz, nunca o tomey com guerra.
O que pude vencer com rogos, nunca o afugentey com ameaços.
O que pude remediar em segredo, nunca o castiguey em publico.
O que pude emendar com avisos, nunca o castiguey com açoutes.
Nunca castiguey em publico que primeiro naõ avisasse.
Nunca consenti à minha lingoa que dissesse mentira, nem permitti a meus ouvidos, que ouvissem lisonjas.
Refreey meu coraçaõ, para que naõ desejasse com o seu pouco.
Veley por conservar meus amigos, e desveleime por naõ ter inimigos.
Naõ fuy prodigo em gastar, nem cobiçoso em receber.
Do que castigue tenho pezar, e do que perdoey alegria.
Nasci homem entre os homems, por tanto comem os bichos minhas carnes.
Ouvi virtuoso, e vivi virtuoso com os virtuosos, por tanto descançará a minha alma com Deos.

El cronista portugués le da al texto un sesgo interesante. En vez de ser un aviso de príncipes general se le pone como ejemplo a seguir por el joven rey de Portugal, Sebastião, que solo tenía tres años cuando sucedió a su abuelo João III: ‘No monte Archivo da Ilha de Chipre na sepultura de hum Principe daquelle Reyno foraõ achados huns versos em Grego, que se enviaraõ a ElRey D. Joaõ III. e a Rainha pelos ouvir louvar muito, e ver o proveito, e utilidade que delles podia proceder; no dia antes que ElRey seu neto tomasse o governo do Reyno, lhos deu, dizendo, que lhe pedia, e encomendava muito, que trabalhasse por deixar outro tal epitafio em sua sepultura’ (Chronica do muito alto, e muito esclarecido Principe D. Sebastião, p. 371).”

Otra vez citando el post anterior: “Nuestro colega Pedro Pinto (BITAGAP) ha identificado el texto como la Chronica do muito alto, e muito esclarecido principe D. Sebastião, decimosexto rey de Portugal composta por D. Manoel de Menezes, Chronista mòr do Reyno, e General da Armada Real … (Lisboa Occidental: Na officina Ferreyriana, 1730). Actualmente se le considera obra de José Pereira Bayão (1690-1743)

Ahora, por pura coincidencia Maria de Lurdes Rosa (también de BITAGAP) había topado con el mismo texto en las Anedotas portuguesas e memorias biográficas da corte quinhentista: istorias e ditos galantes que sucederaõ e se disseraõ no paço.  La obra, anónima, aparece en el MS P-129 de la Library of Congress en Washington, un manuscrito del s. XVII. Sin embargo, contiene una serie de anécdotas que, según el editor de la obra, Cristopher Lund, fueron escritos por Rui Lourenço de Távora (c. 1490-1576), trinchante de João III. El texto del epitafio de la traducción portuguesa, por lo tanto, tiene que fecharse entre 1557, fecha de la subida del trono de Sebastião, y 1576, fecha de la muerte de Távora—y de hecho probablemente algunos años antes, porque el mismo, nombrado virrey de India, murió en el viaje antes de llegar a Mozambique (Wikipedia).

Lund edita el pasaje del manuscrito washingtoniano:

No monte Archino da Ilha de Chipre na sepultura de hũ Princepe daquelle Rno, foraõ achados hũns verços escritos em Grego, os quais se inviaraõ a elRey D. João o 3o, e a Raynha por lhos ouvir louvar m.o, e ver o proveito delles, hũ dia antes que elRey tomace o governo lhos deu, dizendolhe que lhe pedia, e encomendava m.o que trabalhace por deixar de ssy outro epitafio tal em sua sepultura, porque muitas vezes ouvira dizer a elRey seu Avó, que só aquillo envejava. Aceitou elRey D. Sebastiaõ o papel com rosto alegre, e respondeo à Raynha que o viria, e procuraria quanto em sy fosse de imitar seus consos; e quando menos seria companheiro na inveja delRey seu Avó. Os verços saõ estes:

— O que pude fazer por bem, nunca o fiz por mal.
— O que pude alcançar com paz, nunca o tomei com guerra.
— O que pude vencer com rogos, nunca o espantei com ameassas.
— O que pude remediar em secreto, nunca o castiguei em publico.
— Os que pude emmendar com avizos, nunca os castiguei com açoutes.
— Nunca castiguei em publico, que pro naõ avizace em secreto.
— Nunca concenti a minha lingoa, que dissece mentira.
— Nunca permiti a meus ouvidos, que ouvicem lizonjas.
— Refreei meu coraçaõ, p.a que naõ dezejace o alheyo, & acabei com ele que se contentace com o seu proprio.
— Velei por concervar meus amigos, e desveleime por naõ ter inimigos.
— Naõ fuy prodigo em gastar, nem cobiçozo em receber.
— Nunca de couza fiz castigo, que pro naõ perdoace quatro.
— Do que castiguei tenho paixaõ, e do que perdoei alegria.
— Naci homê entre os homens: por tanto comem os bichos minhas carnes.
— Vivi vertuozo com os vertuozos; portanto descançará minha alma com DS

Queda poco probable que este MS sirviera de antígrafo de la versión impresa de 1730 por las numerosas discrepancias (v.g. Anedotas “espantei” [como en el texto español “espante”]  vs. 1730 “afugentey”).

Ahora, ¿cómo llegó el epitafio del rey de Chipre a las manos del trinchante de João III? La primera edición del Relox de príncipes sale en Valladolid el 8 de abril de 1529. La segunda sale de los tórculos del impresor Germão Galharde precisamente en Lisboa el 13 de septiembre del mismo año por orden de João III, a cinco meses escasos de la primera. Ruy Lourenço de Távora pudo conocer el epitafio del rey de Chipre en cualquier de las trece ediciones impresas entre 1529 y 1568 (Canedo 1946:374-81), porque, “sintetizando, os elementos de que dispomos permitem-nos, pois, concluir que a obra de Guevara era, no seu conjunto, conhecida nos círculos da corte portuguesa no século XVI. … O Relox de Príncipes, editado em Lisboa em 1529, quase em simultâneo com a edição de Valladolid, terá alcançado nesses círculos uma ressonância significativa, até em virtude de ser publicado por ordem de D.João III; foi certamente lido na corte, talvez em voz alta, como era tão habitual na época, e quer D. João III quer a rainha D. Catarina, bem como fidalgos e damas” (Buescu: 2009:169-70)

Es esto una ilustración del gran predicamento de que gozaban estas obras de Guevara en la Europa del s. XVI, con decenas de ediciones en francés (desde 1531), italiano (1543), inglés (1535), holandés (1565) e  alemán (1574)—pero no en portugués; porque no hacían falta, según oportunamente nota P. Fernando F. Lopes, aunque supone—y con razón, como lo demuestran las Anedotas portuguesas citados aquíque “traduções inconscientes e disfarçadas, ou melhor, aproveitamento dos seus ditos saborosos, sentenças e anedotas, essas estou em crer que abundam nos livros portugueses publicados, sobretudo nos livros sentenciosos, de oratóricas e formação moral dos séculos XVI e XVII.” Cita a continuación tres manuscritos inéditas de ese tipo, de los cuales el más interesante, por su título, es el Peculio de sentenças, maximas, conceitos, bons ditos e noticias curiosas extractadas de varios autores, entre os quaes Fr. Heitor Pinto e D. Antonio de Guevar del s. XVII (Coimbra: Bibl. da Universidade, ms. 27).

Charles B. Faulhaber
University of California, Berkeley

Debo a la gentileza de la profesora Rosa las indicaciones bibliográficas que siguen.

Álvarez-Cifuentes, Pedro. “Uma voz à meia-luz: Memória de algumas cousas que Rui Lourenço de Távora passou com o rei D. João III”. En Vozes e letras. Polifonia e subjectividade na literatura portuguesa antiga, ed. Tobias Brandenberger e Maria Ana Ramos, Berlin / Münster: LIT Verlag, 2019:179-93.

Buescu, Ana Isabel.  “Corte, poder e utopia: O Relox de príncipes (1529). de Fr. Antonio de Guevara e a sua fortuna na Europa do século XVI.” Estudios Humanísticos. Historia 8 (2009): 69-101 (= eHumanista 12 2009]: 145-81).

Canedo, P. Lino G. “Las obras de fray Antonio de Guevara. Ensayo de un catalogo completo de sus ediciones.” Archivo Ibero-Americano  22-23 (1946): 441-603.

Lopes, Fernando F. “Traduções manuscritas portuguesas de Fr. António de Guevara.” Archivo Ibero-Americano 22-23 (1946): 605-07.

Lund, Christopher C., ed.  Anedotas portuguesas e memorias biográficas da corte quinhentista: istorias e ditos galantes que sucederaõ e se disseraõ no paçoCoimbra: Livraria Almedina, 1980


PhiloBiblon 2020 n. 5 (octubre). El epitafio del rey de Chipre: Historia de una investigación

Me complace anunciar, en nombre de mis colegas de PhiloBiblon, la quinta entrega para este poco agraciado año de 2020. A pesar de la pandemia seguimos trabajando en nuestra herramienta ad maiorem gloriam philologiae.

En estos últimos días intentaba mejorar el registro de BNE MSS/6962 (BETA manid 3619), un manuscrito de lujo de mediados del siglo XV que contiene los tratados de Séneca, en la traducción de Alfonso de Cartagena (salvo el último, Obra y tratado de costumbres, que es traducción de Pedro Díaz de Toledo). Poco antes de acabar la ficha, encontré justo antes de esa última traducción el siguiente texto, escrito en letra de hacia la mitad del s. XVI, o sea, en fecha muy posterior a la del MS original:

Madrid: BNE MSS 6962 f. 298r

Resueltas las abreviaturas, el texto transcito reza así:

esto esta escripto enla sepoltura de vn Rey de chiple

yo siempre tome para mj este conseJo

lo que pude hazer por bien nunca lo hize por mal
lo que pude adqujrjr en paz. nunca lo gane con guerra
lo que pude convençer con Ruego nunca lo espante con amenazas
lo que pude Remediar secreto nunca lo castigue publjco
lo que pude corregir con avisos nunca lo lastime con açotes
lo que castigue publjco. primero lo amoneste secreto.
Jamas castigue vna cosa que primero no perdonase quatro/
yo tengo dolorjdo lo que castigue e grande alegria por lo que perdone
por que nasçi como hombre mj carrne comen gusanos
por que viuj como noble mj spiritu gozan los dioses

Desde luego es un texto interesante, retórica y moralmente. ¿De dónde proviene?

Buscando buscando, he encontrado el mismo texto, con variantes meramente verbales, en el “Compendio de industrias en los ministerios de la Compañía de Jesús con que practicamente se muestra el buen acierto en ellos”, obra del jesuita Pedro de León que se conserva en el MS-1-085, tomo II, ff. 218v-219r, de la Biblioteca del Hospital Real de la U. de Granada. En este manuscrito, fechado en 1619, se encuentra este mismo texto, concretamente en el “Tratado Septimo | En el qual se comiença á hablar de los Principes || Gouernadores y Superiores en | Comun”, o sea dentro de un tratadito de regimine principum:

Granada BU MS 1-085 vol. II-p. 219r

…Epitafio Antiquisi|mo que se hallo sobre vn sepulcro de el Rey de chipre . de el tiem|po de la gentilidad que dice desta manera.

Yo siempre . Tome para mi este consejo.

Lo que pude hacer por bien . nunca lo hiçe por mal.
Lo que pude adquirir por paz . no lo adquiri por guerra.
Lo que pude conuencer . por ruegos . no lo conuencî por amenaças.
Lo que pude remediar . secreto no lo castigue publico.
Lo que pude corregir con auisos nunca lo corregi con açotes.
Lo que castigue publico . primero lo amoneste en secreto .
Jamas castigue cosa . sin que primero perdonase quatro.
Tengo dolor por lo que castigue . y grande alegria por lo que perdone.
Por que naci como hombre . comen gusanos. mi carne.
Por que viui como noble gozan . mi Espiritu .los Dioses.

La primera versión impresa es coetánea a la de este MS. Se  encuentra en la Primera parte del Retrato del hombre feliz, y humana felizidad… del cisterciense Fr. Thomas de Monzábal (Pamplona, 1618), ff. 378v-379r. El texto, que varía notablemente del de los MSS, se encuentra entre otros dos ejemplos atribuidos a la Antigüedad clásica y utilizados para la enseñanza de los reyes (“Las sentencias siguientes se hallaron en Tigoano ciudad de Caldea, esculpidas en vna lamina: y a lo que se cree son de Aristotiles” y “Las siguientes son de Tholomeo Arsacides Rey de Egypto: que se hallaron en vna lamina”):

Thomas de Monzábal, Retrato del hombre feliz (Pamplona, 1618), pp. 378-379

Las siguientes se hallaron en el tumulo de vno de los Reyes de Chipre, cuyo nombre no se sabe.

Lo que pude hazer por bien; nunca lo hiçe por mal.
Lo que pude alcançar por paz: no lo tomè por guerra.
A los que pude vencer por ruegos, nunca los espantè con amenazas.
Lo que pude remediar en secreto, nunca lo castiguè en publico.
A los que pude corregir con auiso, nunca los lastimè con açotes.
A nadie castiguè en publico, que primero no auisasse en secreto.
Nunca consenti a mi lengua que dixesse mentira, ni permiti a mis orejas que oyessen lisonjas.
Siempre refrenè mi coraçon, para que no desseasse lo ageno: y le persuadi que se acontentasse con lo suyo.
Siempre velè por contentar los amigos: y me desuele por no tener enemigos.
Nunca fui prodigo en gastar: ni codicioso en recibir.
Muchas vezes castiguè: y no pocas perdonè.
De lo primero recebi siempre pena: y de lo segundo alegria.
Por ser hombre mis carnes comen los gusanos: y por ser ser virtuoso descansa mi alma con los buenos.

Nótese que, en el último aserto, se ha quitado la referencia a los dioses: “y por ser virtuoso descansa mi alma con los buenos.”

Mis búsquedas de internauta me llevaron después a Letters Written During a Short Residence in Spain and Portugal de Robert Southey (Londres, 1797). El poeta británico cita el texto en una versión más parecida a la de Monzábal que a la de los MSS, aunque en portugués. En su introducción, dice Southey “but I have met with a most remarkable epitaph, in the Chronicle of Sebastian, by Manoel de Menezes. He says that it was discovered in the isle of Cyprus, in the sepulchre of a King of that island, written in Greek verse, and sent to the Portugueze Monarch Joaon III. after his death, on the day before Sebastian assumed the government, the Dowager Queen sent him the epitaph, and advised such an inscription upon his grave.”

Nuestro colega Pedro Pinto (BITAGAP) ha identificado el texto como la Chronica do muito alto, e muito esclarecido principe D. Sebastião, decimosexto rey de Portugal composta por D. Manoel de Menezes, Chronista mòr do Reyno, e General da Armada Real (Lisboa Occidental: Na officina Ferreyriana, 1730). Actualmente se le considera obra de José Pereira Bayão (1690-1743):

Chronica do muito alto, e muito esclarecido Principe D. Sebastião (Lisboa, 1730), pp. 371-72

O que pude fazer por bem, nunca o fiz por mal.
O que pude alcançar por paz, nunca o tomey com guerra.
O que pude vencer com rogos, nunca o afugentey com ameaços.
O que pude remediar em segredo, nunca o castiguey em publico.
O que pude emendar com avisos, nunca o castiguey com açoutes.
Nunca castiguey em publico que primeiro naõ avisasse.
Nunca consenti à minha lingoa que dissesse mentira, nem permitti a meus ouvidos, que ouvissem lisonjas.
Refreey meu coraçaõ, para que naõ desejasse com o seu pouco.
Veley por conservar meus amigos, e desveleime por naõ ter inimigos.
Naõ fuy prodigo em gastar, nem cobiçoso em receber.
Do que castigue tenho pezar, e do que perdoey alegria.
Nasci homem entre os homems, por tanto comem os bichos minhas carnes.
Ouvi virtuoso, e vivi virtuoso com os virtuosos, por tanto descançará a minha alma com Deos.

El cronista portugués le da al texto un sesgo interesante. En vez de ser un aviso de príncipes general se le pone como ejemplo a seguir por el joven rey de Portugal, Sebastião, que solo tenía tres años cuando sucedió a su abuelo João III: “No monte Archivo da Ilha de Chipre na sepultura de hum Principe daquelle Reyno foraõ achados huns versos em Grego, que se enviaraõ a ElRey D. Joaõ III. e a Rainha pelos ouvir louvar muito, e ver o proveito, e utilidade que delles podia proceder; no dia antes que ElRey seu neto tomasse o governo do Reyno, lhos deu, dizendo, que lhe pedia, e encomendava muito, que trabalhasse por deixar outro tal epitafio em sua sepultura” (Chronica do muito alto, e muito esclarecido Principe D. Sebastião, p. 371).

¿Y la fuente original? Como era de esperar, el epitafio proviene de las obras del fabulista Fray Antonio de Guevara, en este caso de su Libro áureo de Marco Aurelio emperador, cuya editio princeps salió en 1528, y de la refundición de aquella obra en el Relox de principes en 1529. A falta de facsímiles digitales de las dos editiones principes, ofrecemos los dos textos según la edición de las Obras completas  de Guevara de Emilio Blanco. Nótese que las citas atribuidas a Aristóteles y Tholomeo Arsacides también se encuentran en el Relox de príncipes (lib III caps. lv y lvii).

He aquí el texto del epitafio del desconocido rey de Chipre en el Libro áureo (lib. I carta x):

Siendo yo de edad de treinta y siete años, en la isla de Cethin, que agora es Chipre, tuve un invierno y ay allí un monte que se llama Archadio, en el qual sobre quatro columnas está un sepulchro de un rey muy famoso en vida y piadoso en clemençia, y como me dixesen que tenía unas palabras en derredor escriptas en letras griegas, fui allá por ver tal antigüedad, y las letras dezían esto:

Yo para mí siempre tomé este consejo:

Lo que pude hazer por bien, nunca lo hize por mal.
Lo que pude alcançar con paz, nunca lo tomé por guerra.
Los que pude vençer por ruegos, nunca los espanté con amenazas.
Lo que pude remediar secreto, nunca lo castigué público.
Lo que pude corregir con avisos, nunca los lastimé con açotes.
Lo que castigué en público, primero lo avisé en secreto.
Y finalmente, jamás castigué una cosa sin que primero no huviese perdonado quatro.
Yo tengo dolor por lo que castigué y gran alegría por lo que perdoné.
Porque nascí como hombre, mi carne comen aquí los gusanos; y porque biví como virtuoso, descansó mi spíritu con los dioses.

Antonio de Guevara. Obras completas .  I:270.
Ed electrónica del Proyecto Filosofia en español

Y ahora veámoslo en el Relox de principes  (lib. III cap. viii):

Teniendo edad de treynta y siete años halléme un invierno en la ysla de Cethim, que agora se llama Chipre, en la qual ay un monte pequeño (aunque fragoso) que se llama el monte Archadio, do se cría la yerva flabia, de la qual dizen los antiguos que, si la cortan, destila de sí sangre, y aquella sangre aprovecha para que si ensangrientan a una persona con ella estando caliente (aunque no quiera), os ha de amar; y si la untan con sangre fría, os ha de aborrescer. Desto desta yerva no pongas en ello dubda, ca yo hize la esperiencia, en que unté con aquella sangre a una persona, la qual primero perdió la vida que no el amor de mi persona. Uvo en aquella ysla un rey muy exemplar en vida y muy famoso en clemencia, aunque es verdad que por escripto ni por palabra no pude saber el nombre que tenía, mas de quanto estava sepultado sobre quatro colunas en un sepulcro marmóreo, y en torno del sepulchro estava un letrero escripto en griego, y muy antiguo, el qual entre otras muchas cosas dezía estas palabras:

Todo el tiempo que los inmortales dioses me dieron vida, ésta fue la orden que tuve en governar a mi república.

Lo que pude hazer por bien, nunca lo hize por mal.
Lo que pude alcançar con paz, nunca lo tomé por guerra.
A los que pude vencer con ruegos, nunca los espanté con amenazas.
Lo que pude remediar secreto, nunca lo castigué en público.
A los que pude corregir con avisos, nunca los lastimé con açotes.
A ninguno jamás castigué en público, que primero no le avisasse en secreto.
Nunca consentí a mi lengua que dixesse mentiras, ni permití a mis orejas que oyessen lisonjas.
Refrené a mi coraçón a que no desseasse lo ajeno y persuadíle a que se contentasse con lo suyo proprio. [669]
Velé por consolar a los amigos y desveléme por no tener enemigos.
Ni fui pródigo en gastar, ni cobdicioso en rescebir.
Nunca de una cosa hize castigo sin que primero no perdonasse quatro.
De lo que castigué tengo pena y por lo que perdoné tengo alegría.
Nascí hombre entre los hombres y por esso comen mis carnes aquí los gusanos.
Fui virtuoso entre los virtuosos y por esso descansa mi espíritu con los dioses.

Antonio de Guevara. Obras completas .  II:668-69.
Ed electrónica del Proyecto Filosofia en español

Emilio Blanco, en su edición anotada del Relox de príncipes de 1994 (Madrid: ABL editor), pp. 730-31), ya señaló la ampliación de la versión del Relox de príncipes. Ahora, será difícil fijar la fuente concreta de cualquiera de estos testimonios posteriores por la contaminación textual entre el Libro áureo y el Relox de príncipes. Señala Blanco (p. xiv): “Si la práctica editorial fue poco escrupulosa con los títulos, aún lo fue menos con los textos, porque también desde bien temprano va a mezclar unos y otros bajo cualquiera de las dos denominaciones”. Menciona concretamente la edición valenciana del Libro áureo del 6 de marzo de 1532, en las prensas de Juan Navarro, la novena de las ediciones conocidas a tan solo cuatro años de la princeps. De hecho, el epitafio allí ya es el ampliado del Relox de príncipes:

Fr. Antonio de Guevara. Libro áureo de Marco Aurelio (Valencia: Juan Navarro, 1532), f. 78va. Universidad Complutense de Madrid: Biblioteca Histórica “Marqués de Valdecilla”, BH FLL Res.1132

Uuo en aquella isla vn rey | muy exem|plar en vida/y  muy famoso en | clemencia/aunque es verdad que por escri|to ni por palabra no pude saber el nom|bre que tenia/mas de quãto estaua sepul|tado sobre quatro colunas en vn sepul|cro marmoreo/y en torno del sepulchro | estaua vn letrero escrito en griego y muy | antiguo/el qual entre otras muchas co|sas dezia estas palabras.

⸿ Todo el tiempo que los immortales dio|ses me dieron vida/esta fue la orden que | tuue en gouernar mi republica.
⸿ Lo que pude hazer por bien nunca lo | hize por mal.
⸿ Lo que pude alcançar con paz:nunca | lo tome por guerra.
⸿ A los que pude vencer con ruegos:nun|ca los espante con amenazas.
⸿ Lo que pude remediar secreto:nunca | lo castigue en publico.
⸿ A los que pude corregir con auiso:nun|ca los lastime con açotes.
⸿ A ninguno jamas castigue en publico | que primero no le auisasse en secreto.
⸿ Nunca consenti a mi lengua que dixes|se mentiras/ni permiti a mis orejas que | oyessen lisonjas.
⸿ Refrene a mi coraçon/a que no desse|asse lo ageno/y persuadile a que se cõten|tasse con lo suyo propio.
⸿ Uele por consolar a los amigos /y de|sueleme por no tener enemigos.
⸿ Ni fui prodigo en gastar /ni codicioso | en rescebir.
⸿ Nunca de vna cosa hize castigo sinque | primero no perdonasse quatro.
⸿ De lo que castigue tengo pena/y por | loque perdone tengo alegria.
⸿ Nasci hombre entre los hombres/y | poresso comen mis carnes aqui los gusa|nos.
⸿ Fui virtuoso entre los virtuosos / y por esso descãsa mi spiritu cõ los dioses.

Resumiendo:

  1. Hay una versión en castellano, con dos testimonios manuscritos, de mediados del s. XVI (BNE MSS/6962) y de 1619 (Granada: Biblioteca del Hospital Real, MS-1-085), basada en la versión del Libro áureo de Marco Aurelio.
  2. Hay otra versión en castellano y portugués impresa en castellano en 1619 y en portugués en 1730, basada en la versión del Relox de príncipes.

 

Charles B. Faulhaber
University of California, Berkele

Obras citadas

Antonio de Guevara. Relox de príncipes. Ed. Emilio Blanco. Escritores franciscanos españoles 1. Madrid: ABL editor, 1994.

Antonio de Guevara. Obras completas. Ed. Emilio Blanco. 5 vols. Versión de Emilio Blanco publicada por la Biblioteca Castro de la Fundación José Antonio de Castro: Obras Completas de Fray Antonio de Guevara. Madrid: Turner, 1994.  Texto proporcionado por el Proyecto Filosofía en español

 


PhiloBiblon 2020 n. 4 (agosto): Un nuevo testimonio occidental del Libro de las Confesiones de Martín Pérez: el fragmento gallego del Arquivo do Reino de Galicia

[Versiones en galego y português más abajo]

La recepción occidental del Libro de las Confesiones (BETA texid 1224) suma desde hoy un nuevo testimonio, en este caso de origen gallego, a la significativa nómina de copias y traducciones portuguesas basadas en el conocido tratado doctrinal y penitencial elaborado por Martín Pérez a comienzos del siglo XIV. El Arquivo do Reino de Galicia, en su Colección de fragmentos de códices e impresos (ms. CI 4), conserva un valioso fragmento de una traducción gallega del Libro de las Confesiones realizada en el tercer cuarto de esta centuria (BITAGAP texid 9439, manid 3209). Se trata de un bifolio que ya había sido editado y estudiado en 1997 por los colegas Arthur L-F. Askins, Gemma Avenoza, Aida Fernanda Dias, José Ignacio Pérez Pascual y Harvey L. Sharrer en un pionero trabajo de investigación sobre disiecta membra vinculada a la prosa jurídica producida en la Galicia bajomedieval. El limitado conocimiento de la difusión—castellana y portuguesa—de la obra de Martín Pérez, unido al avanzado deterioro del fragmento, imposibilitaron en aquel momento la correcta identificación de la obra, que fue interpretada como una desconocida compilación legislativa de carácter eclesiástico. Con todo, el cotejo del texto con otras compilaciones coetáneas permitió avanzar igualmente en el conocimiento y contextualización de este tipo de regulaciones jurídico-eclesiásticas. La nueva identificación del fragmento, realizada en el marco del proyecto “HERES. Patrimonio textual ibérico y novohispano. Recuperación y memoria” (UAH) y en colaboración con la “Red del Libro Medieval Hispánico”, posibilita ahora una relectura íntegra del texto, para el que ya se está preparando una nueva edición y estudio histórico-filológico a cargo de Ricardo Pichel y Miguel García-Fernández. En breve se podrá consultar una primera aproximación al texto que incluimos en el capítulo 3.2. de la Guía para o estudo da prosa galega medieval coordinada por la Profª. Esther Corral Díaz, que saldrá próximamente publicada como segundo número de la colección ArGaMed del Centro Ramón Piñeiro para a Investigación en Humanidades. Agradecemos desde aquí la atención y profesionalidad de las y los técnicos del Arquivo do Reino de Galicia, encarnados en la figura de Carmen Prieto Ramos, su Directora, quien nos autorizó la consulta del fragmento en unas condiciones lumínicas óptimas (para el uso de luz ultravioleta) y en una sala de trabajo independente.

El Libro de las Confesiones se ha considerado como el primer gran manual peninsular de formación catequética concebido en el marco de la incipiente tratadística doctrinal y penitencial en romance de las primeras décadas del Trescientos. Fue compuesto en 1316 por Martín Pérez, canonista y decretalista afincado en Salamanca, donde tal vez ejerció como canónigo, entre otros cargos eclesiásticos, a comienzos del último cuarto del siglo XIII. La obra posee una eminente orientación práctica y en ella convergen, por un lado, la formación jurídica y la competencia en derecho canónico del autor, con su vocación pedagógica y la preocupación pastoral por influir de la manera más eficaz posible en su potencial audiencia, en particular en los “clérigos menguados de sçiencia”. La obra se estructura en tres grandes bloques: en el primero se contemplan, desde una óptica general, los pecados “comunales a todos los estados” y, entre otras cuestiones, se concede especial relevancia a los conflictos derivados de la usura y de la simonía. En la segunda parte se analizan los distintos grupos estamentales de los que se compone la sociedad con el objetivo de evocar un examen de conciencia individual dirigido tanto a clérigos como a legos. Por último, en la tercera sección, de carácter más teórico, se hace una extensa exposición doctrinal acerca del conjunto de los sacramentos, la tipología de pecados y la imposición de las correspondientes penitencias. Para el perfil biográfico e intelectual del autor, en gran medida desconocido, así como para los contenidos y la contextualización literaria e ideológica de la obra, véanse, entre otros, los trabajos de Mário Martins (1956, 1957), Josep Hernando i Delgado (1981), Antonio García y García, Bernardo Alonso Rodríguez y Francisco Cantelar (1992, 2013: [ix]-xxvii) y Fernando Gómez Redondo (1999: 1735-44, 2007: 4041-48, 2012: § 2).

La difusión del Libro de las Confesiones fue muy notable a lo largo de la Edad Media de acuerdo con la decena de testimonios conservados (BETA texid 1224), a los que se le suman un mínimo de quince manuscritos contando os códices hoy extraviados y los ejemplares conocidos por referencias indirectas (García y García et alii 2013: xiv-xvii). A finales del siglo XV se compone, además, una versión abreviada del texto (Thieulin-Pardo 2012), en el marco de la difusión de una materia penitencial más esquemática y accesible. Ciertamente, la aceptación e influencia ejercida por la compilación de Martín Pérez fue muy significativa a tenor de la buena acogida que se le da, de manera explícita, en diferentes obras latinas y portuguesas del siglo XV, como en el anónimo Speculum peccatoris et confesoris o en el Leal Conselheiro del rey D. Duarte (2013: xxii-xxvii). Precisamente, la obra tuvo una amplia recepción en Portugal (BITAGAP texid 1033), donde se emprendieron varias iniciativas de traducción y copia, como mínimo, desde finales del siglo XIV (la primera traducción conocida se realiza en 1399 en el monasterio de Alcobaça); sin embargo, se tiene constancia también de otros ejemplares, hoy perdidos, a través del testimonio indirecto de D. Duarte y D. Fernando en la primera mitad del XV (Martins 1956, 1957; Dionísio 1993; Machado 2005-06; García y García 2003; Machado Filho 2019).

Biblioteca Nacional de Portugal (Lisboa), ALC. 377, fol. 3v (detalle del inicio del prólogo)  [Imagen cortesía de la BNP]

Por lo que respecta al fragmento del Arquivo do Reino de Galicia, la nueva identificación del texto permite ahora pensar en una recepción occidental del Libro de las Confesiones más amplia de lo que se imaginaba con una traducción gallego-portuguesa contemporánea a las ya conocidas, aunque en este caso realizada en Galicia en el tercer cuarto del siglo XIV (ca. 1350-80). Se trata, además, del único testimonio occidental conocido hasta ahora de la segunda parte del Livro das Confissões, lo que confirma, de nuevo, la evidente circulación en tierras occidentales de esta sección de la obra. Por otra parte, ciertas características grafemáticas del texto y algunos errores de copia sugieren que el manuscrito gallego no transmite una traducción o adaptación original de su modelo, sino que representa una copia de una versión gallego-portuguesa más temprana, tal vez de la primera mitad del siglo XIV. En relación al contenido, el bifolio conservado transmite, parcialmente, los capítulos 20-21 y 29-30 del bloque central de la obra (cf. García y García et alii 2013: 261-63 y 270-73), por lo que probablemente se trate de uno de los bifolios internos del cuaderno, vista la laguna textual entre los fols. 1v y 2r (cf. Askins et alii 1997: 14). En los dos primeros capítulos se informa, de acuerdo con el derecho canónico, sobre la sentencia de suspensión o excomunión dictadas por un juez eclesiástico y la sentencia de “interdicto”, que supone la prohibición, entre otras cosas, de la asistencia a los oficios divinos, de la recepción de algunos sacramentos o de la sepultura cristiana. Por su parte, las “rúbricas” 29 y 30 se centran en la definición de los asuntos “espirituales” (por contraposición a los “mundanales”) e ilustran, entre otras cuestiones, el origen del pecado de la simonía (consistente en pagar por obtener prebendas o beneficios eclesiásticos) a través del relato de los primeros simoníacos mencionados en el Antiguo (II Reyes) y en el Nuevo Testamento (Hechos de los Apóstoles). Por un lado, se alude a la historia de la curación del leproso Naamán, sanado por el profeta Eliseo, y de la avaricia de Gehazi, sirviente de este último, castigado con la lepra por pretender sacar beneficio material de la curación del general sirio. Por otra parte, se refiere la mala praxis del líder samaritano Simón Mago, que quiso comerciar con la capacidad milagrosa de los apóstoles Pedro y Juan.

Arquivo do Reino de Galicia (A Coruña), Colección de fragmentos de códices e impresos, CI 4, fols. 1v-2r [Imagen cortesía del ARG]

Aunque de momento no se tiene constancia segura de ningún testimonio portugués de la segunda parte del Libro de las Confesiones, su circulación y traducción en Portugal es segura vistas las remisiones y referencias a esta sección dentro y fuera del texto (García y García 2003: 220; cf. BITAGAP manid 3379). No obstante, la particular organización estructural con la que se conforma la tradición textual portuguesa puede inducir a error a la hora de identificar las secciones de la obra trasmitidas en las tres copias conocidas realizadas en la abadía cisterciense de Alcobaça (BNP ALC. 377, 378 y 213). Los artífices de estas versiones decidieron subdividir en dos secciones cada una de las partes del Livro ya traducido: Iª y IIª para la primera parte (ALC 377; BITAGAP manid 1104) y IIIª y IVª para la tercera (ALC 378; BITAGAP manid 1105; cf. la versión fragmentaria del ms. ALC 213, BITAGAP manid 1029). Quizás debido a la gran extensión de la obra, cada una de estas secciones se correspondían con un volumen independiente en una primera iniciativa de traducción hoy desconocida, para posteriormente acabar siendo combinadas en las copias alcobacenses. De emprenderse también la versión portuguesa de la segunda parte de la obra, se podría pensar en una organización dúplice semejante; sin embargo, vista la estructura del ms. ALC 378 (secciones IIIª y IVª), no parece que la copia de la segunda parte constase en la planificación de esta misma iniciativa libraria. Por su parte, los fragmentos localizados en 2015 por Pedro Pinto en el Arquivo Histórico do Cabido da Sé de Évora (CEC 10-XII; BITAGAP manid 6478) e identificados por José Domingues (Schaffer y Pinto 2016) remiten a una copia de finales del siglo XIV o comienzos del XV de la primera parte de la obra. Se trata de más de 140 tiras procedentes todas de un códice de buena factura que acabó siendo desmembrado para servir de refuerzo en la encuadernación de un facticio (Bilotta 2017: 313). La identificación concreta de la porción textual de cada uno de los fragmentos y, en consecuencia, la descripción integral de este testimonio continúa en curso a cargo de Ricardo Pichel y bajo la orientación de Pedro Pinto y Harvey L. Sharrer. El objetivo último es propiciar una restauración del manuscrito original que permita, además, la identificación de nuevas secciones del texto hasta ahora ilegibles.

Arquivo Histórico do Cabido da Sé (Évora), CEC 10-XII (imagen cortesía de Pedro Pinto, con permiso del Arquivo Histórico do Cabido da Sé)

 

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Un novo testemuño occidental do Livro das Confissões de Martín Pérez: o fragmento galego do Arquivo do Reino de Galicia

A recepción occidental do Libro de las Confesiones (BETA texid 1224) suma desde hoxe un novo testemuño, neste caso de orixe galega, á significativa nómina de copias e traducións portuguesas baseadas no coñecido tratado doutrinal e penitencial elaborado por Martín Pérez a comezos do século XIV. O Arquivo do Reino de Galicia, na súa Colección de fragmentos de códices e impresos (ms. CI 4), conserva un valioso fragmento dunha tradución galega do Libro de las Confesiones realizada no terceiro cuartel desta centuria (BITAGAP texid 9439, manid 3209). Trátase dun bifolio que xa fora editado e estudado en 1997 polos colegas Arthur L-F. Askins, Gemma Avenoza, Aida Fernanda Dias, José Ignacio Pérez Pascual e Harvey L. Sharrer nun pioneiro traballo de investigación sobre disiecta membra ligada á prosa xurídica producida na Galiza baixomedieval. O limitado coñecemento nesa altura da difusión—castelá e portuguesa—da obra de Martín Pérez, unido á avanzada deterioración do fragmento, impediran daquela a correcta identificación da obra, que foi interpretada como unha descoñecida compilación lexislativa de carácter eclesiástico. Con todo, o confronto do texto con outras compilacións coetáneas permitiu avanzar igualmente no coñecemento e contextualización deste tipo de regulamentos xurídico-eclesiásticos. A nova identificación do fragmento, realizada no marco do proxecto “HERES. Patrimonio textual ibérico e novohispano. Recuperación e memoria” (UAH) e en colaboración coa “Red del Libro Medieval Hispánico”, posibilita agora unha relectura íntegra do texto, para o que xa se está a preparar unha nova edición e estudo histórico-filolóxico a cargo de Ricardo Pichel e Miguel García-Fernández. En breve poderase consultar unha primeira abordaxe ao texto no capítulo 3.2. que rediximos para a Guía para o estudo da prosa galega medieval coordinada pola Profª. Esther Corral Díaz, que sairá proximamente publicada como segundo número da colección ArGaMed do Centro Ramón Piñeiro para a Investigación en Humanidades. Agradecemos desde aquí a atención e profesionalidade das e dos técnicos do Arquivo do Reino de Galicia, encarnados na figura de Carmen Prieto Ramos, a súa Directora, quen nos autorizou a consulta do fragmento nunhas condicións lumínicas óptimas (para o uso de luz ultravioleta) e nunha sala de traballo independente.

O Libro de las Confesiones tense considerado como o primeiro gran manual peninsular de formación catequética concibido no marco da incipiente tratadística doutrinal e penitencial en romance das primeiras décadas do Trescentos. Foi composto en 1316 por Martín Pérez, canonista e decretalista afincado en Salamanca, onde talvez exerceu como cóengo, entre outros cargos eclesiásticos, a comezos do último cuartel do século XIII. A obra posúe unha eminente orientación práctica e nela amalgámase, por un lado, a formación xurídica e a competencia en dereito canónico do autor, coa súa vocación pedagóxica e a preocupación pastoral por influír da maneira máis eficaz posíbel na súa potencial audiencia, en particular nos “clérigos menguados de sçiencia”. A obra estrutúrase en tres grandes bloques: no primeiro contémplanse, desde unha óptica xeral, os pecados “comunales a todos los estados” e, entre outras cuestións, concédese especial relevancia aos conflitos derivados da usura e da simonía. Na segunda parte analízanse os distintos grupos estamentais dos que se compón a sociedade co obxecto de evocar un exame de conciencia individual dirixido tanto a clérigos como a leigos. Por último, na terceira sección, de carácter máis teórica, faise unha extensa exposición doutrinal verbo do conxunto dos sacramentos, a tipoloxía de pecados e a imposición das correspondentes penitencias. Para o perfil biográfico e intelectual do autor, en gran medida descoñecido, así como para os contidos e a contextualización literaria e ideolóxica da obra, véxanse, entre outros, os traballos de Mário Martins (1956, 1957), Josep Hernando i Delgado (1981), Antonio García y García, Bernardo Alonso Rodríguez e Francisco Cantelar (1992, 2013: [ix]-xxvii) e Fernando Gómez Redondo (1999: 1735-44, 2007: 4041-48, 2012: § 2).

A difusión do Libro de las Confesiones foi moi notábel ao longo da Idade Media de acordo coa decena de testemuños conservados (BETA texid 1224), aos que se lle suman un mínimo de quince manuscritos contando os códices hoxe extraviados e os exemplares coñecidos por referencias indirectas (García y García et alii 2013: xiv-xvii). A finais do século XV componse, ademais, unha versión abreviada do texto (Thieulin-Pardo 2012), no marco da difusión dunha materia penitencial máis esquemática e accesíbel. Con certeza, a aceptación e influencia exercida pola compilación de Martín Pérez foi moi significativa a teor da boa acollida que se lle dá, de maneira explícita, en diferentes obras latinas e portuguesas do século XV, como no anónimo Speculum peccatoris et confesoris ou no Leal Conselheiro do rei D. Duarte (2013: xxii-xxvii). Precisamente, a obra tivo unha ampla recepción en Portugal (BITAGAP texid 1033), onde se emprenderon varias iniciativas de tradución e copia, como mínimo, desde finais do século XIV (a primeira tradución coñecida realízase en 1399 no mosteiro de Alcobaça); porén, tense constancia tamén doutros exemplares, hoxe perdidos, a través do testemuño indirecto de D. Duarte e D. Fernando na primeira metade do XV (Martins 1956, 1957; Dionísio 1993; Machado 2005-06; García y García 2003; Machado Filho 2019).

Biblioteca Nacional de Portugal (Lisboa), ALC. 377, fol. 3v (detalle do inicio do prólogo) [imaxe cortesía da BNP]

Polo que respecta ao fragmento do Arquivo do Reino de Galicia, a nova identificación do texto permite agora pensar nunha recepción occidental do Libro de las confesiones máis ampla do que se imaxinaba cunha tradución galego-portuguesa contemporánea as xa coñecidas, mais neste caso redixida na Galiza no terceiro cuartel do século XIV (ca. 1350-80). Trátase, ademais, do único testemuño occidental coñecido até agora da segunda parte do Livro das Confissões, o que confirma, de novo, a evidente circulación en terras occidentais desta sección da obra. Por outra parte, certas características grafemáticas do texto e algúns erros de copia suxiren que o manuscrito galego non transmite unha tradución ou adaptación orixinal do seu modelo, senón que representa unha copia dunha versión galego-portuguesa máis temperá, talvez da primeira metade do século XIV. Canto ao contido, o bifolio conservado transmite, parcialmente, os capítulos 20-21 e 29-30 do bloque central da obra (cf. García y García et alii 2013: 261-63 e 270-73), polo que probabelmente se trate dun dos bifolios internos do caderno vista a lacuna textual entre os fols. 1v e 2r (cf. Askins et alii 1997: 14). Nos dous primeiros capítulos infórmase, de acordo co dereito canónico, sobre a sentenza de suspensión ou excomuñón ditadas por un xuíz eclesiástico e a sentenza de “interdicto”, que supón a prohibición, entre outras cousas, da asistencia aos oficios divinos, da recepción dalgúns sacramentos ou da sepultura cristiá. Pola súa parte, as “rúbricas” 29 e 30 céntranse na definición dos asuntos “espirituais” (por contraposición aos “mundanais”) e ilustran, entre outras cuestións, a orixe do pecado da simonía (consistente en pagar por obter prebendas ou beneficios eclesiásticos) a través do relato dos primeiros simoníacos mencionados no Antigo (II Reis) e no Novo Testamento (Feitos dos Apóstolos). Por un lado, alúdese á historia da curación do leproso Naamán, sandado polo profeta Eliseu, e da avaricia de Gehazi, servente deste último, castigado coa lepra por pretender tirar beneficio material da cura do xeneral sirio. Por outra parte, refírese a mala praxe do líder samaritano Simón Mago, que quixo comerciar coa capacidade milagreira dos apóstolos Pedro e Xoán.

Arquivo do Reino de Galicia (A Coruña), Colección de fragmentos de códices e impresos, CI 4, fols. 1v-2r [imaxe cortesía do ARG]

Aínda que de momento non se ten constancia segura de ningún testemuño portugués da segunda parte do Libro de las Confesiones, a súa circulación e tradución en Portugal é segura dadas as remisións e referencias a esta sección dentro e fóra do texto (García y García 2003: 220; cf. BITAGAP manid 3379). Porén, a particular organización estrutural coa que se conforma a tradición textual portuguesa pode inducir a erro á hora de identificar as seccións da obra transmitidas nas tres copias coñecidas realizadas na abadía cisterciense de Alcobaça (BNP ALC. 377, 378 e 213). Os artífices destas versións decidiron subdividir en dúas seccións cada unha das partes do Livro xa traducido: Iª e IIª para a primeira parte (ALC 377; BITAGAP manid 1104) e IIIª e IVª para a terceira (ALC 378; BITAGAP manid 1105; cf. a versión fragmentaria do ms. ALC 213, BITAGAP manid 1029). Se callar debido á grande extensión da obra, cada unha destas seccións correspondíanse cun volume independente nunha primeira iniciativa de tradución hoxe descoñecida, para posteriormente acabar sendo combinadas nas copias alcobacenses. De emprenderse tamén a versión portuguesa da segunda parte da obra, poderíase pensar nunha organización dúplice semellante; porén, dada a estrutura do ms. ALC 378 (seccións IIIª e IVª), non parece que a copia da segunda parte fose proxectada na mesma iniciativa libraria. Pola súa parte, os fragmentos localizados en 2015 por Pedro Pinto no Arquivo Histórico do Cabido da Sé de Évora (CEC 10-XII; BITATAP manid 6478) e identificados por José Domingues (Schaffer e Pinto 2016) remiten a unha copia de finais do século XIV ou comezos do XV da primeira parte da obra. Trátase de máis de 140 tiras procedentes todas dun códice de boa factura que acabou sendo desmembrado para servir de reforzo na encadernación dun facticio (Bilotta 2017: 313). A identificación concreta da porción textual de cada un dos fragmentos e, por tanto, a descrición integral deste testemuño continúa en curso a cargo de Ricardo Pichel e baixo a orientación de Pedro Pinto e Harvey L. Sharrer. O obxectivo último é propiciar unha restauración do manuscrito orixinal que permita, ademais, a identificación de novas seccións do texto até agora ilexíbeis.

Arquivo Histórico do Cabido da Sé (Évora), CEC 10-XII (imaxe cortesía de Pedro Pinto, co permiso do AH do Cabido da Sé)

 

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Um novo testemunho ocidental do Livro das Confissões de Martín Pérez: o fragmento galego do Arquivo do Reino da Galicia

A recepção ocidental do Livro das Confissões (BETA texid 1224) acrescenta hoje um novo testemunho, neste caso de origem galega, à significativa lista de cópias e traduções portuguesas baseadas no conhecido tratado doutrinal e penitencial elaborado por Martín Pérez no início do século XIV. O Arquivo do Reino de Galicia, na sua “Colección de fragmentos de códices e impresos” (ms. CI 4), conserva un valioso fragmento de uma traducão galega do Libro de las Confesiones feita no terceiro quartel desta centúria (BITAGAP texid 9439, manid 3209). Trata-se de um bifólio que já tinha sido editado e estudado em 1997 pelos colegas Arthur L-F. Askins, Gemma Avenoza, Aida Fernanda Dias, José Ignacio Pérez Pascual e Harvey L. Sharrer num pioneiro trabalho de investigação relativamente à disiecta membra ligada à prosa jurídica produzida na Galiza baixomedieval. O limitado conhecimento na época da difusão—castelhana e portuguesa—da obra de Martín Pérez, juntamente com a deterioração avançada do fragmento, impediram então a correta identificação da obra, interpretada como uma compilação legislativa desconhecida de caráter eclesiástico. Contudo, a comparação do texto com outras compilações contemporâneas também possibilitou avançar igualmente no conhecimento e na contextualização desse tipo de regulamentação jurídico-eclesiástica. A nova identificação do fragmento, realizada no marco do projeto “HERES. Patrimonio textual ibérico e novohispano. Recuperación e memoria” (UAH) e em colaboração com a “Red del Libro Medieval Hispánico”, permite agora uma releitura completa do texto, para o qual está a ser preparada uma nova edição e estudo histórico-filológico por parte de Ricardo Pichel e Miguel García-Fernández. Uma primeira abordagem ao texto estará disponível em breve no capítulo 3.2. que redigimos para o Guía para o estudo da prosa galega medieval coordenado pela Profª. Esther Corral Díaz, que será publicado proximamente como segundo número da coleção ArGaMed do Centro Ramón Piñeiro para a Investigación en Humanidades. Agradecemos a atenção e o profissionalismo dos técnicos do Arquivo do Reino da Galicia, representados na figura de Carmen Prieto Ramos, a sua Diretora, que nos autorizou a consultar o fragmento em ótimas condições de iluminação (para uso da luz ultravioleta) e numa sala de trabalho independente.

O Libro de las Confesiones tem sido considerado o primeiro grande manual peninsular de formação catequética concebido no âmbito da incipiente tratadística doutrinal e penitencial em romance das primeiras décadas do Trezentos. Foi composto em 1316 por Martín Pérez, canonista e decretalista estabelecido em Salamanca, onde talvez tenha exercido como cónego, entre outros cargos eclesiásticos, no início do último quartel do século XIII. A obra tem uma eminente orientação prática e combina, por um lado, a formação jurídica e a competência em direito canónico do autor, com a sua vocação pedagógica e a preocupação pastoral em influenciar da maneira mais eficaz possível o seu público potencial, em particular os “clérigos menguados de sçiencia”. A obra está estruturada em três grandes blocos: no primeiro, de um ponto de vista geral, são contemplados os pecados “comunales a todos los estados” e, entre outras questões, é dada especial importância aos conflitos decorrentes da usura e da simonia. A segunda parte analisa os distintos grupos estamentais que compõem a sociedade com o objetivo de evocar um exame da consciência individual dirigido tanto a clérigos como a leigos. Finalmente, na terceira secção, de natureza mais teórica, há uma extensa exposição doutrinal do conjunto de sacramentos, a tipologia dos pecados e a imposição das penitências correspondentes. Para o perfil biográfico e intelectual do autor, em grande parte desconhecido, bem como para os conteúdos e a contextualização literária e ideológica da obra, vejam-se, entre outros, os trabalhos de Mário Martins (1956, 1957), Josep Hernando i Delgado (1981), Antonio García y García, Bernardo Alonso Rodríguez e Francisco Cantelar (1992, 2013: [ix]-xxvii) e Fernando Gómez Redondo (1999: 1735-44, 2007: 4041-48, 2012: § 2).

A difusão do Libro de las Confesiones foi muito notável durante a Idade Média, de acordo com a dezena de testemunhos conservados (BETA texid 1224), aos quais acrecenta-se um mínimo de quinze manuscritos contando os códices hoje perdidos e os exemplares conhecidos por referências indiretas (García y García et alii 2013: xiv-xvii). No final do século XV também foi composta uma versão abreviada do texto (Thieulin-Pardo 2012), no marco da difusão de uma matéria penitencial mais esquemática e acessível. Com certeza, a aceitação e influência exercida pela compilação de Martín Pérez foi muito significativa em termos da boa recepção que lhe foi dada, explicitamente, em diferentes obras latinas e portuguesas do século XV, como no anónimo Speculum peccatoris et confesoris ou no Leal Conselheiro do rei D. Duarte (2013: xxii-xxvii). Precisamente, a obra teve uma ampla recepção em Portugal (BITAGAP texid 1033), onde se emprenderam várias iniciativas de tradução e cópia, pelo menos, desde o final do século XIV (a primeira tradução conhecida foi feita em 1399 no mosteiro de Alcobaça); aliás, há também evidências doutros manuscritos, hoje perdidos, através do testemunho indireto de D. Duarte e D. Fernando na primeira metade do XV (Martins 1956, 1957; Dionísio 1993; Machado 2005-06; García y García 2003; Machado Filho 2019).

Biblioteca Nacional de Portugal (Lisboa), ALC. 377, fol. 3v (detalhe do início do prólogo) [imagem cortesia da BNP]

No que diz respeito ao fragmento do Arquivo do Reino de Galicia, a nova identificação do texto permite agora pensar numa recepção ocidental do Libro de las confesiones mais ampla do que se imaginava com uma tradução galego-portuguesa contemporânea das já conhecidas, mas neste caso redigida na Galiza no terceiro quartel do século XIV (ca. 1350-80). Aliás, é também o único testemunho ocidental conhecido até agora da segunda parte do Livro das Confissões, o que confirma, mais uma vez, a evidente circulação nas terras ocidentais desta secção da obra. Por outro lado, certas características grafemáticas do texto e alguns erros de cópia sugerem que o manuscrito galego não transmite uma tradução ou adaptação original do seu modelo, mas que representa uma cópia de uma versão galego-portuguesa anterior, se calhar da primeira metade do século XIV. Quanto ao conteúdo, o bifólio conservado transmite, parcialmente, os capítulos 20-21 e 29-30 do bloco central da obra (cf. García y García et alii 2013: 261-263 e 270-273); é, portanto, provavelmente, um dos bifólios internos do caderno, devido à lacuna textual existente entre os fols. 1v e 2r (cf. Askins et alii 1997: 14). Nos dois primeiros capítulos é relatado, de acordo com o direito canónico, a sentença de suspensão ou excomunhão ditada por um juiz eclesiástico e a sentença de “interdito”, que envolve a proibição, entre outras coisas, de comparecimento a oficios divinos, da recepção de alguns sacramentos ou da sepultura cristã. Por sua vez, as “rubricas” 29 e 30 estão focadas na definição dos assuntos “espirituais” (em oposição aos “mundanais”) e ilustram, entre outras questões, a origem do pecado da simonia (consistente em pagar para conseguir prebendas ou benefícios eclesiásticos) através do relato dos primeiros simoníacos mencionados no Antigo (II Reis) e no Novo Testamento (Actos dos Apóstolos). Por um lado, alude-se à história da cura do leproso Naamã, salvo pelo profeta Eliseu, e da avareza de Gehazi, um servo deste último, punido com lepra por buscar ganhos materiais com a cura do general sírio. Por outro lado, referem-se as más práticas do líder samaritano Simão Mago, que queria negociar com a capacidade milagreira dos apóstolos Pedro e João.

Arquivo do Reino de Galicia (A Coruña), “Colección de fragmentos de códices e impresos”, CI 4, fols. 1v-2r [imagem cortesia do ARG]

Embora no momento não exista um registo confiável de nenhum testemunho português da segunda parte do Libro de las Confesiones, a sua circulação e tradução em Portugal é segura dadas as remissões e referências a esta secção dentro e fora do texto (García y García 2003: 220; cf. BITAGAP manid 3379). No entanto, a organização estrutural específica com a qual conforma-se a tradição textual portuguesa pode ser enganosa ao identificar as secções da obra transmitidas nas três cópias conhecidas feitas na abadia cisterciense de Alcobaça (BNP ALC. 377, 378 e 213). Os responsáveis destas versões decidiram subdividir em duas secções cada uma das partes do Livro já traduzido: Iª e IIª para a primeira parte (ALC 377; BITAGAP manid 1104) e IIIª e IVª para a terceira (ALC 378; BITAGAP manid 1105; cf. a versão fragmentária do ms. ALC 213, BITAGAP manid 1029). Se calhar devido à grande extensão da obra, cada uma destas secções correspondia a um volume independente numa primeira iniciativa de tradução hoje desconhecida, para mais tarde acabar sendo compiladas nas cópias alcobacenses. No caso de se ter feito também a versão portuguesa da segunda parte da obra, pode-se pensar numa organização dupla semelhante; porém, dada a estrutura do ms. ALC 378 (secções IIIª e IVª), não parece que a cópia da segunda parte fizesse parte da mesma iniciativa librária. Por sua vez, os fragmentos localizados em 2015 por Pedro Pinto no Arquivo Histórico do Cabido da Sé de Évora (CEC 10-XII; BITATAP manid 6478) e identificados por José Domingues (Schaffer e Pinto 2016) representam uma cópia do final do século XIV ou início do XV da primeira parte da obra. São mais de 140 tiras, todas provenientes de um códice de boa feitura que acabou por ser desmembrado para servirem de reforço na encadernação de um volume facticio (Bilotta 2017: 313). A identificação concreta da porção textual de cada um dos fragmentos e, portanto, a descrição integral deste testemunho continua em andamento por parte de Ricardo Pichel e sob a orientação de Pedro Pinto e Harvey L. Sharrer. O objetivo último é promover uma restauração do manuscrito original que permita, para além disto, a identificação de novas secções do texto até agora ilegíveis.

Arquivo Histórico do Cabido da Sé (Évora), CEC 10-XII (imagem cortesia de Pedro Pinto, com a permissão do AH do Cabido da Sé)

Ricardo Pichel (Universidad de Alcalá)
Miguel García-Fernández (Universidade de Santiago de Compostela)

Bibliografia

Askins, Arthur L-F.; Gemma Avenoza, Aida Fernanda Dias; José Ignacio Pérez Pascual; Harvey L. Sharrer (1997): “Novos fragmentos de textos xurídicos galegos (s. XIV)”, Revista de Literatura Medieval 9:9-43.

Bilotta, Maria Alessandra (2017): “Per lo studio delle circolazioni artistiche e culturali nella Penisola iberica nel Medioevo”, Mediaeval Sophia 19:307-41.

Dionísio, João (1993): “Martim Peres”, en Giulia Lanciani; Giuseppe Tavani (coords.), Dicionário de literatura medieval galega e portuguesa. Lisboa: Caminho, pp. 431-32.

García y García, Antonio (2003): “El Libro de las confesiones de Martín Pérez en Portugal”, en Luís Adão da Fonseca; Luís Carlos Amaral; Maria Fernanda Ferreira Santos (coords.), Os reinos ibéricos na Idade Média. Livro de homenagem ao professor doutor Humberto Carlos Baquero Moreno. Porto: Livraria Civilização Editora, vol. 1, pp. 219-24.

García y García, Antonio; Francisco Cantelar Rodríguez; Bernardo Alonso Rodríguez (1992): “El Libro de las confesiones de Martín Pérez”, Revista Española de Derecho Canónico 49.132:7-129.

García y García, Antonio; Bernardo Alonso Rodríguez; Francisco Cantelar Rodríguez (2013 [2002]): Martín Pérez. Libro de las confesiones. Una radiografía de la sociedad medieval española. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos.

Gómez Redondo, Fernando (1999): Historia de la prosa medieval castellana II. El desarrollo de los géneros. La ficción caballeresca y el orden religioso. Madrid: Cátedra. 

Gómez Redondo, Fernando (2007): Historia de la prosa medieval castellana IV. El reinado de Enrique IV: el final de la Edad Media. Conclusiones. Guía de lectura. Apéndices. Índices. Madrid: Cátedra. 

Hernando i Delgado, Josep (1981): “Realidades socioeconómicas en el Libro de las confesiones de Martín Pérez: usura, justo precio y profesión”, Acta historica et archaeologica mediaevalia 2:93-106.

Machado, José Barbosa (2005-06): Livro das Confissões. Mosteiro de Alcobaça, 1399. Partes I e II, III e IV. Lisboa: Publicações Pena Perfeita.

Machado Filho, Américo Venâncio Lopes Machado (2019): Tratado dos sacramentos da ley antiga e nova de 1399. Edição diplomática. [S.l.]: edição do autor [Amazon. ISBN-10: 1098726332].

Martins, Mário (1956): “O Livro das Confissões de Martim Pérez (séc. XIV)”. Estudos de literatura medieval. Braga: Livraria Cruz, pp. 81-92.

Martins, Mário (1957): O penitencial de Martim Pérez em medievo-português. Lisboa: Imp. União Gráfica.

Schaffer, Martha E.; Pedro Pinto (2016): “BITAGAP em Évora: no Arquivo Histórico do Cabido da Sé e na Biblioteca Pública”, PhiloBiblon Blog 07/01/2016

Thieulin-Pardo, Hélène (dir.) (2012): Confesionario. Compendio del Libro de las confesiones de Martín Pérez.


PhiloBiblon 2020 n. 3 (junio): Más incunables en tiempos del bicho (II)

Esta tercera entrega de PhiloBiblon para 2020 sigue con el tema de los incunables de la Huntington Library (San Marino, California) y la adquisición de muchos de ellos en noviembre de 1924 al industrialista vuelto librero Otto H.F. Vollbehr. No queda claro si Vollbehr los había comprado a la librería Maggs (habían aparecido en el catálogo 456 de Maggs del mismo año) o estaba actuando como agente suyo. [Véase “Más incunables en tiempos del bicho”.]

Indagando más, resulta que algunos de los libros ofrecidos en el catálogo 456 estaban ya en las existencias de Maggs tres años antes; habían salido en sus catálogos 402 (1921) y 416 (diciembre de 1921). Como de costumbre, no indica su procedencia, pero dos de ellos provenían de la biblioteca de don Juan Manuel Sánchez Fernández, bibliófilo cuyo ex-libris reza Todo por Aragón y para Aragón. Sánchez había demostrado su devoción a la patria chica con La bibliografía zaragozana del siglo XV (Madrid, 1908), publicada bajo el anonimato de “Un bibliógrafo aragonés”. Su biblioteca fue ofrecida en el Catálogo de libros antiguos, raros y curiosos de la biblioteca de D. Juan Manuel Sánchez que se hallan a la venta en el Centro de Antigüedades de Santiago López-Maroto, Carrera de San Jerónimo, 44 Madrid (Madrid: Impr. de Juan Pueyo, 1920).

Un tercer libro ofrecido por Maggs en 1921 procedió de la biblioteca de Francisco Lopes de Azevedo, 1. conde de Azevedo, legada en 1876 a su primo Francisco de Azeredo Teixeira de Aguilar, 1. conde de Samodães y subastada en 1921-22: Catálogo da importante e preciosíssima livraria que pertenceu aos notaveis escritores e bibliófilos Condes de Azevedo e Samodães (Porto: Santos, 1921-22). Sus libros llevan el ex-libris “Casa de Azevedo” con sus armas, un águila.

Los siguientes libros, pues, comprados a Vollbehr, aparecen no sólo en el catálogo 456 de Maggs (1924) sino en uno u otro de sus catálogos 402 y 416 de 1921. Noto sólo cambios de precios y descripciones en los catálogos 402 y 416 de Maggs frente a los del catálogo 456. Noto asímismo descripciones y precios en el catálogo de Sánchez. Azevedo sólo tiene descripción, ya que es catálogo de subasta.

  1. Boccaccio, La Fiometa (Salamanca, 1497). Maggs cat.  456 n. 59 “Old Spanish calf stamped binding (rebacked)”, ofrecido en £250; ofrecido también en el cat. 416 n. 44. Huntington “blindstamped calf.” (ISTC ib00738000 = BETA manid 1510 / copid 1102, Huntington 85071)

Boccaccio, La Fiometa (Salamanca, 1497) [Maggs cat. 416, lám. VII]

  1. Boccaccio, De las mujeres illustres (Zaragoza, 1494-10-24). Maggs cat. 402 n. 684 “Calf … Fine copy of a rare book”, ofrecido en £750. Nótese que en el cat. 456 n. 60 es ya “Magnificent copy” y el precio ha subido a £1.150. Santos cat. (1921-22) I:134-37 n. 429 de la biblioteca de la Casa de Azevedo “otimamente conservado”. Huntington “19th century sprinkled calf” ( (ISTC ib00723000 = BETA manid 1511 / copid 1108, Huntington 85066)

Boccaccio, De las mujeres illustres (Zaragoza, 1494) [Maggs cat. 402, lám. XLIII]

  1. Pedro de Portugal, Coplas de Contemptu mundi (Zaragoza, ca. 1488-1490). Maggs cat. 456 n. 289, “Morocco, inside dentelles”, ofrecido en £250; ofrecido también en el cat. 402 n. 683. Huntington “red morocco” (ISTC ip00248000 = BETA manid 2061 / copid 1694, Huntington 93523)
  2. Guillermus Peraldus, Dotrina de religiosos (Pamplona, 1499-10-14). Maggs 456 n. 291 “Fine modern binding, antique style, of wooden boards covered with calf, fully covered with tooled designs, including gryphons, roses, and ornamental scroll work, brass clasps, silk inside guards, g[ilt]. e[dges].,” ofrecido en £175; ofrecido también en el cat. 402 n. 658. Sánchez cat. (1920) n. 237 “Piel imitación de la época, broches, cortes dorados … En el principio algunas picaduras de polilla’’, ofrecido en ptas. 2.000. Huntington “blindstamped pigskin; metal clasps. In case” (ISTC ip00080000 = BETA manid 2648 / copid 2132, Huntington 93535)

Guillermus Peraldus, Doctrina de religiosos (Pamplona, 1499) [Maggs cat. 402, lám. XXXIX]

  1. Diego de Valera, Cronica de hyspaña (Salamanca, 1495-05-08). Maggs cat. 456 n. 451 “Red morocco extra, inside dentelles, g[ilt]. e[dges]., with the Seillière Arms on sides, by Chambolle-Duru”, ofrecido en £225; ofrecido también en el cat.  402 n. 665. Sánchez cat. (1920) n. 242 “tafilete rojo, nervios, filetes en las guardas, super libros: Bibliotheque de Mello. Cortes dorados. Firmado: Chambolle-Lurd [!]”, ofrecido en ptas. 2.500. Huntington “red morocco by Chambolle-Duru. Armorial stamp on front and back covers: Bibliotheque de Mello [Seillière arms]”. (ISTC iv00017000 = BETA manid 2209 / copid 1796, Huntington 98571)

Los siguientes incunables no aparecieron en el cat. 456 (1924) de Maggs pero si en el catálogo 402, de 1921. Llegaron a la Huntington por manos de Vollbehr:

  1. Domingo Marcos Durán, Glosa sobre lux bella (Salamanca, 1498-06-17). Maggs cat.  402 (1921) n. 669 “Full levant morocco, inside doublures, inside dentelles, g[ilt], e[dges].”, ofrecido en £450. Sánchez (1920) n. 238 “En 4.o, tafilete, guardas de piel decoradas … Cortes dorados. Estuche de piel”, ofrecido en ptas. 6.000. Huntington: “brown morocco; binder’s stamp: V. Arias. Padded with blank leaves.” (ISTC id00401000, BETA manid 2395 / copid 1909, Huntington 86907)

Domingo Marcos Durán, Lux bella (Salamanca, 1498). [Maggs cat. 402, lám. XLI]

  1. Diego Pérez Machuca, Memoria de nuestra redencion (Valladolid, 1497-08-12). Maggs cat. 402 (1921) n. 714 “Full levant morocco, inside doublures, inside dentelles, g[ilt], e[dges], by Petitot.”, ofrecido en £250. Sánchez (1920) n. 241 “guardas decoradas, nervios, cortes dorados”, ofrecido en ptas. 1.800. Huntington “brown morocco; binder’s stamp: Petitot. In marbled paper slip case”. (ISTC ip00274000, BETA manid 2079, Huntington 93520)

Diego Pérez Machuca, Memoria de nuestra redención (Valladolid, 1497) [Maggs cat. 402, lám. XLVIII]

  1. Fernando V e Isabel I, Cuaderno nuevo de las alcabalas (Salamanca, 1500 ca. [Norton]). Maggs cat. 402 (1921) n. 662 “Spanish calf”, ofrecido en £175. Sánchez (1920) n. 239 “En la encuadernación consta Salamanca, 1496. Encuadernado en piel antigua’’, ofrecido en ptas. 500. Huntington “Spanish calf … Ex libris: Semper item. Todo por Aragon y para Aragon”. (ISTC if00081000, BETA manid 1302, Huntington 86675)

Otro ejemplar de Sánchez al parecer no pasó por las manos de Maggs, sino sólo por las de Vollbehr:

Alfonso Díaz de Montalvo, Ordenanzas reales (Sevilla, 1495-04-04). Sánchez (1920) n. 240 “piel labrada, cortes rojos. (Caja)”, ofrecido en ptas. 1.500. Huntington “brown morocco, by V. Arias”. (ISTC id00171000, BETA manid 1722 / copid 1268, Huntington 92560)

Finalmente salió en los catálogos 402 y 416 de Maggs otro incunable que también llegó a la Huntington mediante Vollbehr, aunque su procedencia anterior es todavía desconocida:

Johannes de Ketham, Compendio de la salud humana (Burgos, 1495-05-15). Maggs cat. 402 n. 652 “Spanish morocco, blind stamped, inside dentelles, inside doublures, g[ilt]. e[dges] … the present [copy] has the title-leaf and a portion of the three folding plates in excellent facsimile”, ofrecido en £500. Maggs cat. 416 n. 242, misma descripción, pero ofrecido en £450. Huntington “brown Spanish morocco; binder’s stamp: V. Arias. (ISTC ik00018000, BETA manid 1541 / copid 1130, Huntington 86926)

Johannes de Ketham, Compendio de la salud humana (Burgos, 1495) [Maggs cat. 402, lám. XXXV]
 

Charles Faulhaber
University of California, Berkeley


Más incunables en tiempos del bicho

Durante estos días he estado vaciando el utilísimo artículo de José Manuel Lucía Megías, “Imágenes de la recepción de Boccaccio a través de sus códices: primeras notas” (2001); lo cual me ha llevado, como el hilo de Ariadna y a través de una serie de casualidades,  a confirmar la procedencia de ocho incunables que la Huntington Library (localizada en San Marino, cerca de Los Ángeles) compró el primero de noviembre de 1924 al librero Otto H. F. Vollbehr.

En un lapsus poco común por su parte, Lucía Megías había situado en la Huntington un ejemplar de Boccaccio, De las mujeres ilustres (Sevilla: Cromberger, 1528). Sin embargo, no pude encontrarlo en el OPAC de la biblioteca californiana, pero sí un ejemplar del mismo texto pero de otra edición, la publicada en Sevilla en 1494.

Lucía menciona otro ejemplar de la edición de 1528 en el Catálogo 495 de Maggs Bros., que fui a buscar en HathiTrust; pero por un lapsus mío (muy común, desde luego), miré a su vez el catálogo No. 456. Books, Manuscripts, and Bindings Remarkable for their Rarity Beauty and Interest (London: Maggs Bros., 1924). Allí me topé no sólo con De las mujeres illustres de 1494, sino con los Bocados de oro de 1495 y La Fiometa de 1497. Pronto comprobé que la Huntington guarda ejemplares de las tres ediciones y que los había comprado a Vollbehr. 

Decidí vaciar el catálogo y encontré otros cinco incunables. Resulta que Vollbehr los había comprado todos a Maggs para venderlos en seguida a la Huntington.

El primero que encontré en el Catálogo 456 era precisamente el De las mujeres illustres de la edición de 1494. No podía estar seguro de si se trataba del mismo ejemplar de la Huntington porque la encuadernación de Maggs dice tan sólo “calf” (becerrillo), mientras la descripción de la Huntington es más específica: “19th century sprinkled calf” (becerrillo jaspeado, s. XIX). Nota Maggs en 1924 un ejemplar en la BNE y otro en la Pierpont Morgan de Nueva York. Hoy consta la existencia de 15 ejemplares (véase BETA manid 1511, ISTC ib00723000), inclusive uno en la Library of Congress (Washington) con la misma procedencia de Vollbehr. Así que la evidencia no era concluyente.

A medida que vaciaba el catálogo de Maggs, sin embargo, iba asumiendo con mayor certeza que todos los ejemplares descritos allí eran los de la Huntington. Las descripciones de las encuadernaciones coincidían total o parcialmente, con una sola excepción.

He aquí el elenco completo:

Bocados de oro (Sevilla, 1495-05-16), ofrecido en el n. 58 del catálogo 456 por £175. Maggs “calf”; Huntington “blindstamped calf over wooden boards; rebacked”. Además, Maggs cita los únicos ejemplares conocidos en aquel entonces y hoy, los de la Biblioteca Nacional de España y de la Hispanic Society: q.e.d., el ejemplar de Maggs tiene que ser el de la Huntington por el puro proceso lógico de eliminación. (ISTC ib00705000 = BETA manid 1519 / copid 1112 Huntington 85026)

Boccaccio, La Fiometa (Salamanca, 1497), ofrecido en el n. 59 por £250. Maggs “Old Spanish calf stamped binding (rebacked).” Huntington “blindstamped calf.” De la misma manera,Maggs cita el único otro ejemplar conocido en aquel entonces y hoy, el de la HSA. (ISTC ib00738000 = BETA manid 1510 / copid 1102 Huntington 85071)

Boccaccio, De las mujeres illustres (Zaragoza, 1494-10-24) ofrecido en el n. 60 por £1.250. Maggs “calf … Magnificent copy”; Huntington “19th century sprinkled calf”.  (ISTC ib00723000 = BETA manid 1511 / copid 1108 Huntington 85066)

Nebrija, Gramática castellana (Salamanca, 1492), ofrecido en el n. 286 por £210. Maggs “Spanish calf”; Huntington “Spanish calf”. (ISTC ia00902000: = BETA manid 2022 / copid 1601 Huntington 89054)

Pedro de Portugal, Coplas de Contemptu mundi (Zaragoza, ca. 1488-1490), ofrecido en el n. 289 por £250. Maggs “Morocco, inside dentelles”; Huntington “red morocco”. (ISTC ip00248000 = BETA manid 2061 / copid 1694 Huntington 93523)

Guillermus Peraldus, Doctrina de religiosos (Pamplona, 1499-10-14), ofrecido en el n. 291 por £175. Maggs “Fine modern binding, antique style, of wooden boards covered with calf, fully covered with tooled designs, including gryphons, roses, and ornamental scroll work, brass clasps, silk inside guards, g[ilt]. e[dges].”; Huntington “blindstamped pigskin; metal clasps. In case”. Una nota 2020-08-05 de Steven Tabor, encargado de la colección, fecha la encuadernación, de color marrón clara, “ca. 1900”, y añade que tiene el título Doctrina de los religiosos en una plaquita ¿de marfil? en el plano superior (ISTC ip00080000 = BETA manid 2648 / copid 2132 Huntington 93535)

Diego de Valera, Crónica de hyspaña (Salamanca, 1495-05-08), ofrecido en el n. 451 por £225. Maggs “Red morocco extra, inside dentelles, g[ilt]. e[dges]., with the Seillière Arms on sides, by Chambolle-Duru”; Huntington “red morocco by Chambolle-Duru. Armorial stamp on front and back covers: Bibliotheque de Mello [Seillière arms]”. (ISTC iv00017000 = BETA manid 2209 / copid 1796 Huntington 98571)

Enrique de Villena, Doce trabajos de Hercules, con Juan de Lucena, De vita beata (Burgos, 1499-08-08), ofrecido en el n. 453 por £250. Maggs “morocco, g[ilt]. e[dges]., by Riviere”; Huntington ” brown morocco; binder’s stamp: Bound by Riviere & Son”. (ISTC iv00276000 = BETA manid 1622 / copid 1179 Huntington 102389 )

En fin, he de reconocer que el proceso ha sido muy instructivo. Me ha servido para recordar, una vez más, no sólo el papel que desempeña la casualidad en nuestras investigaciones, sino la necesidad de seguir las diferentes pistas que se nos vayamos encontrando hasta el final para ver lo que hallemos; o, por utilizar otra metáfora más vulgar, hay que seguir levantando las piedras una por una para revelar lo que se esconda debajo.

Charles Faulhaber
University of California, Berkeley