Crónica del VI Seminario PhiloBiblon (24-26/junio/2020), por Jean Christian Egoavil (Universidad del Pacífico)

Las difíciles circunstancias mundiales a causa de la pandemia del coronavirus no fueron motivo para que el VI Seminario Internacional PhiloBiblon no se llevase a cabo. Todo lo contrario, la coyuntura especial del año 2020 fue un estímulo para que dicho seminario se realizase con éxito de manera virtual, de modo que fue una demostración evidente de la vigencia (y la necesidad) de las humanidades digitales. Nos reunimos de manera remota los ponentes y los asistentes de distintas partes del mundo (España, Estados Unidos, México, Italia, Suiza, Perú, Portugal, Brasil…) Asimismo, las presentaciones virtuales de los especialistas se organizaron de un modo didáctico y pedagógico siguiendo un orden establecido guiándonos a los asistentes desde la historia del proyecto, sus objetivos y sus retos hacia futuro hasta la introducción sobre manuscritos e impresos antiguos y el trabajo minucioso que PhiloBiblon realiza sobre estas fuentes en sus distintos aspectos (materialidad, contenido, codicología, etc.). Comprendimos inmediatamente que PhiloBiblon no solo es una base de datos o una plataforma de almacenamiento de información, sino, sobre todo, una eficaz herramienta digital para los estudios humanísticos (filolofía, literatura, historia, filosofía, etc.) que tengan como fuente principal la producción escrita.

Las fechas del evento fueron los días 24, 25 y 26 de junio del año pasado, llevándose a cabo un total de ocho exposiciones a cargo de especialistas vinculados al proyecto. Luego de las palabras de bienvenida de Óscar Perea Rodríguez, director académico del proyecto, el profesor Charles B. Faulhaber de la Universidad de California, Berkeley, expuso de manera clara y concisa su presentación titulada “PhiloBiblon: evolución tecnológica”. A través de esta, nos enteramos sobre los inicios del proyecto remontándonos hasta el año 1975 cuando nació como un complemento al Dictionary of the Ols Spanish Language dirigido por el profesor Lloyd Kasten en la Universidad de Wisconsin. Desde aquella fecha hasta nuestros días se han desarrollado una serie importante de plataformas digitales de almacenamiento de datos, como la Bibliography of Old Spanish Texts (BOOST), a cargo del mismo expositor, o la Bibliografía de Textos Antiguos (BETA), entre otras importantes bases de datos. Asimismo, Faulhaber nos mostró la inmensa cantidad de materiales textuales trabajados desde los inicios de PhiloBiblon hasta el presente: 5 063 manuscritos, 5 673 obras y 14 051 testimonios solo para dar un ejemplo. Esto sigue siendo posible puesto que el proyecto ha empleado constantemente los avances en la tecnología de los sistemas informáticos y de almacenamiento de datos, de modo que la evolución de estas tecnologías como, por ejemplo, el tránsito de sistemas pequeños como mainframe, MS-DOS y Windows, o Advanced Revelation hasta la web 1.0, el proyecto PhiloBibon se ha vinculado estrechamente con el objetivo de mejorar sus capacidades no solo de almacenamiento, sino también de utilidad como herramienta digital para la investigación sobre fuentes textuales (manuscritos, impresos, etc.) Faulhaber cerró su exposición haciendo un balance de los retos para PhiloBiblon como la adhesión de colaboradores a nivel internacional, el financiamiento para el sostenimiento de las plataformas digitales y las novedades en un futuro cercano para que PhiloBiblon sea una Wikibase de modo que el acceso a esta plataforma sea fácil, económica, segura y sobre todo útil.

Luego de la presentación de Faulhaber, el catedrático de literatura española de la Universidad Complutense de Madrid, Ángel Gómez Moreno, desarrolló una interesantísima exposición titulada “Orígenes de PhiloBiblon: el escritorio al ordenador” y para ello leímos con anticipación un detallado texto del mismo expositor titulado “Literatura medieval y transmisión atípica: el caso de las probationes calami sive pennae” a modo de ejemplo de cómo el buen uso de la plataforma PhiloBiblon permite desarrollar investigaciones bibliográficas indagando fuentes, corroborando datos, estrechando nexos bibliográficos, comparando manuscritos, identificando autores y redes de contactos literarios, etc. Por tanto, teniendo en cuenta las charlas tanto de Faulhaber como la de Gómez Moreno, pude realizar un breve balance sobre esta primera parte del seminario PhiloBiblon como un descubrimiento sumamente útil. Me refiero por descubrimiento al hecho de que por primera vez aprendía sobre el trabajo riguroso en torno a manuscritos e impresos antiguos, pues no se trata de almacenar por almacenar, sino que una buena codificación de estas fuentes allana el camino para investigaciones posteriores. Asimismo, exploraba un aspecto concreto de las humanidades digitales o el empleo de las tecnologías virtuales en la investigación y estudios humanísticos.

La segunda sesión se llevó a cabo el día 25 de junio y el tema central giró en torno a los textos manuscritos. En aquella ocasión, Óscar Perea estuvo a cargo de introducirnos a tan amplio y variado universo de producción textual. Nos preparamos de manera muy didáctica e ilustrativa para comprender cómo PhiloBiblon trabaja tecnológicamente con los manuscritos medievales, especialmente españoles. El profesor Ricardo Pichel expuso los “Principios de codicología aplicados a PhiloBiblon”. Fue una presentación muy útil, dado que, aprendimos sobre el cuidadoso y paciente trabajo con los manuscritos a partir de una rigurosidad codicológica como la ubicación del texto, sus características de composición (materiales, letras, pinturas, etc.), su historia de producción, etc. Con esta comunicación, quedó en evidencia que la codicología no es una cuestión meramente “burocrática”, sino una labor necesaria para que el manuscrito obtenga una identificación reconociéndole su valor material e intelectual, de modo que la importancia de PhiloBiblon para las humanidades no solo radica en la aplicación de las tecnologías informáticas al universo de la producción textual, sino que, sobre la base de los manuscritos ya identificados y codificados, se pueden tejer las interconexiones textuales y hasta paratextuales (autor o autores, contexto, etc.). En ese sentido, la ponencia del profesor Pichel, nos exigió prestar mucha atención a los detalles que implica una codicología de los manuscritos, pues a veces estos aparentes mínimos detalles pueden ser el hilo de una madeja interesante que envuelve la producción e historia de los textos manuscritos.

 

Luego, la presentación del profesor David Arbesú, “Uso de PhiloBiblon en investigaciones sobre manuscritos”, ejemplificó y complementó la de Pichel evidenciando el buen uso de la plataforma virtual. Arbesú expuso un ejemplo muy ilustrativo y ameno de un manuscrito conocido coloquialmente como El libro de los gatos (Ms BNE Madrid 1182). Así, según el ponente, mediante el correcto uso de las fuentes o entradas que PhiloBiblon consigna de los manuscritos (luego de una rigurosa codificación obviamente) se puede plantear conclusiones muy interesantes sobre el contenido de los manuscritos y los detalles que envolvieron su producción. Arbesú, tomando el ejemplo del Libro de los gatos, pudo corroborar información nueva sobre este manuscrito gracias a la base de datos de PhiloBiblon y replantear una nueva interpretación.

Luego de un descanso, escuchamos la segunda intervención a cargo de Charles Faulhaber, cuya presentación, “Cómo rellenar la ficha codicológica de PhiloBiblon”, estuvo dirigida a enseñarnos explícitamente todos los aspectos y detalles que debemos tener en cuenta al momento de rellenar una ficha codicológica. Esta parte fue muy importante, ya que aprendimos directamente de uno de los fundadores de PhiloBiblon el modo de trabajar con estas fichas. La rigurosidad y el cuidado por los detalles son esenciales en este trabajo, puesto que, como dije anteriormente y quedó demostrado con la ponencia de Arbesú, muchas veces los detalles que para nosotros son solo eso: “meros detalles”, para el investigador son puntas de hilo de una posible reinterpretación. En suma, haciendo un balance de esta segunda sesión, reconozco que fue muy positiva al introducirnos al fascinante mundo de los manuscritos, especialmente medievales, y al modo en cómo debemos codificarlo, es decir, no solo registrarlo en una base de datos, sino también siendo conscientes de su importancia intelectual o conceptual para los estudios filológicos, históricos, literarios y hasta filosóficos. Las presentaciones de Pichel, Arbesú y Faulhaber lograron condensar de manera didáctica, ilustrativa y amena el complejo trabajo con un el universo de los manuscritos.

Finalmente, la tercera sesión se llevó a cabo el día viernes 26 de junio, cuyo tema central giró en torno a los textos impresos. Charles Faulhaber realizó la introducción al fascinante mundo de los libros antiguos dando paso a la presentación del profesor José Luis Gonzalo Sánchez-Molero, “Historia material e intelectual del libro antiguo”. Esta ponencia tuvo un ingrediente especial: el breve recorrido histórico y visual del libro, que en palabras del expositor no solo «constituye un testimonio histórico, sino también “un dolor de cabeza”», pues, el libro como objeto de estudio exige diversas perspectivas de aproximación (desde la perspectiva repertorial, material, textual, cultural y estadística hasta nuestra perspectiva digital). En efecto, el rol que cumple PhiloBiblon, al igual que en el caso de los manuscritos, es fundamental, ya que, en su amplia base de datos, las entradas consignadas para cada libro impreso consignan todos los datos codicológicos necesarios. El expositor mostró los elementos más importantes presentes en los libros antiguos, incluso detalles anecdóticos (como las huellas de un gato), y demostró cómo estos no son simples cuestiones formales de estructura, sino, desde nuestra condición de estudiosos, aspectos claves de una red bibliográfica posible de ser reconstruida con la ayuda de las herramientas virtuales de PhiloBiblon.

Del mismo modo, continuando el tema central de la jornada, la charla final estuvo a cargo de Óscar Perea, “El libro antiguo en PhiloBiblon: descripciones bibliográficas”, quien expuso todo lo relacionado a la codificación de los libros antiguos en la base de datos de PhiloBiblon y cómo se debe consignar los textos que aún no se encuentran en esta base de datos. Aprendimos de manera pedagógica a rellenar los formularios para consignar los libros antiguos desde la descripción de la estructura física del libro impreso, su material (papel o pergamino), su formato, sus medidas, etc., hasta su ubicación digital y sus interconexiones con otras fuentes.

En suma, haciendo un balance general, la importancia de este seminario radica en la formación constante de estudiosos sobre temas humanísticos, especialmente que tengan como fuente material textos manuscritos o impresos. Esta formación tiene como eje central la capacitación sobre el buen uso de herramientas digitales de almacenamiento de datos como es el caso de PhiloBiblon. En ese sentido, y como se apreció en las sesiones, junto al proceso de codificación y ubicación de los textos no solo se alimenta una plataforma virtual, sino que se tejen interconexiones interesantísimas tanto a nivel de las fuentes (su historia, sus autores, sus detalles codicológicos, etc.) como a nivel de los estudiosos en una amplia red internacional de colaboración.

Jean Christian Egoavil

Universidad del Pacífico

Proyecto Estudios Indianos

Lima, Perú